JUSTICIA PARA EVA

 

 

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J U S T I C I A

P A R A  E VA

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

 

Hubo un tiempo en el que Yahvé separó al hombre de la mujer
y vertió sobre ellos una maldición: “Pondré enemistad entre tú y
la mujer, entre tu descendencia y la descendencia de ella”.
El jefe de los dioses sólo hablaba a los hombres y despreciaba
a las mujeres, ¿por qué? Esto sucedió tras el Diluvio, la más aterradora 
de las catástrofes ocurridas en los últimos doce mil años y que concluyó con el hundimiento de la Atlántida.

Este desastre consiguió ocultar los conocimientos atlantes,
el Árbol de la Ciencia, un verdadero tesoro para el que lo poseyera
pues sólo el que controlara esos elevados conocimientos
tendría el poder absoluto en sus manos.
A partir de aquí las mujeres empezaron a sufrir toda clase
de humillaciones e injusticias porque fueron tratadas legalmente
como posesiones de los hombres.
El amor se prohibió por ley ya que fueron obligadas a casarse
con el mejor postor y las leyes establecían este tráfico humano,
una situación en la que ellas tenían los mismos derechos
que los animales, o sea ninguno.
Pasaban de padres a maridos y, cuando éstos las repudiaban,
se veían obligadas a vivir de la mendicidad o de la prostitución.
No había otra salida.
Sin embargo al hombre se le perdonó todo, se le permitió
todo. Ellos eran los amos y señores y podían utilizar a las mujeres
que quisieran porque las leyes les amparaban.Una trama espiritual orquestada para que el Amor no triunfe en el mundo.
¿Conseguirá el Amor vencer a la
injusta ley que impide que éste florezca?
Por supuesto que sí.

 

CAPÍTULO PRIMERO
PENA DE AMOR

 

Cuando comenzó mi pesadilla apenas tenía veinticinco años.
Acababa de conocer al que luego fue mi marido y contaba
con la desaprobación de mi suegra, la que pensaba que su hijito
del alma no se podía casar con una mujer como yo.
Aunque yo era una chica normal después entendí que ella,
simplemente, no quería que su hijo se casara con ninguna
mujer, fuera ésta como fuera, porque corría el riesgo de que
ella lo alejara de su lado.
Yo no sabía lo que esto significaría en mi vida, lo descubrí
después, demasiado tarde porque, tras cinco años de sufrimiento,
la relación se rompió definitivamente y pude ver la sonrisa
de mi suegra al saberse vencedora.
¿Era posible que algunas personas tuvieran tanto poder?
Los siguientes años de mi vida fueron duros también. Yo
vivía en una dinámica negativa en la que, prácticamente, todo
me salía mal. No tenía trabajo, debía vivir con mi madre y mis
hermanos de nuevo y me sentía absolutamente decepcionada
de los hombres.
Pero eso cambió un día. Cuando me presentaba a una entrevista
de trabajo conocí a un hombre que acabaría transformando
mi vida por completo.
Nada más verlo tuve la sensación de que le conocía de toda
la vida, una sensación de familiaridad. Lo cierto es que ese
sentimiento tan profundo me dejó impactada.
Encima tuve la suerte de que me aceptaran en ese trabajo
por lo que, lo que comenzó tan sólo con una mirada de sorpresa,
con el tiempo se fue convirtiendo en un sentimiento
mayor.
Gabriel sintió lo mismo. Sólo había que mirar cómo me observaba,
me analizaba y se quedaba tonto cuando lo hacía. Esto
me confirmó que el sentimiento era mutuo.
La ilusión con la que yo iba al trabajo era grande. El día se
me iluminaba con la primera mirada de Gabriel y acababa con
su gratificante recuerdo.
Yo era muy feliz. Por primera vez en mi vida estaba viviendo
algo realmente mágico que trascendía los parámetros normales
por los que había transcurrido mi vida.
Pero la alegría duró lo que yo tardé en enterarme de que Gabriel
tenía mujer e hijos. Casi nada.
Me lo confirmó Marta, una compañera de trabajo:
- Sofía, quiero que sepas que Gabriel no está libre. Veo que
te estás encariñando demasiado con él y no quiero que sufras
por ello.
Aunque Marta y yo nos acabábamos de conocer la amistad
que trabamos fue muy intensa. Ella me contaba sus cosas y yo
las mías. Lógicamente ella sabía más de Gabriel que yo porque
llevaban trabajando juntos en la misma empresa más de cuatro
años.
- Su mujer es muy mandona y le tiene muy controlado. Le
llama constantemente y, cuando no le localiza, llama a la telefonista
o a otro compañero para saber si él le está ocultando
algo. Es muy desconfiada.
- ¿Es Gabriel un mujeriego? –le pregunté intentando comprender
la actitud de su mujer y esperando una respuesta negativa.
- Qué va, es muy hogareño y muy fiel, al menos hasta donde
yo sé.
- Debe ser por lo guapo que es –dije con cara de enamorada.
- Ten cuidado, Sofía. Yo sólo te digo eso.
- Gracias.
Pero, aunque creía que comprendía lo que me decía, realmente
no tenía ni idea de lo que significaba.
Lo que notaba era que Gabriel me miraba y buscaba excusas
para acercarse a mí pero nunca me hablaba. Marcaba muy bien
la línea que nos separaba.
Yo quería entenderlo pero mi corazón no aunque era feliz
tan sólo con una mirada. ¡Cómo me llenaba su presencia!
Así pasaron tres meses, tres meses realmente mágicos e intensos.
Pero la magia se rompió un día en el que Gabriel no
fue a trabajar y me enteré que estaba enfermo, de baja.
Me invadió la tristeza, sentí que se me desgarraba el corazón
y se me hizo un nudo en el estómago. Pero eso no fue todo,
ese mismo día, casualmente, me dijeron que no me renovarían
el contrato.
No entendía lo que estaba sucediendo y a partir de ahí entré
en una tremenda depresión. Dejé de comer y de dormir y no
hacía más que llorar y pensar en Gabriel de una forma casi obsesiva
porque no había minuto que dejara de hacerlo.
Sentía un gran vacío en mi interior y me estaba volviendo
loca. No entendía lo que había pasado y no concebía mi vida
sin verle, aunque sólo fueran unos segundos.
Tampoco entendía que prescindieran de mí porque, aunque
mi contrato era por tres meses, parecían estar contentos conmigo
e incluso el jefe de personal me había asegurado que me
lo renovarían.
Yo lo que sé es que, a partir de entonces, apenas tenía energías
ni para salir de la cama, y mucho menos de casa. En esas
circunstancias estuve casi dos meses. Dos meses de auténtica
pesadilla durante los cuales no supe nada más de Gabriel pero
no podía quitármelo de la cabeza ni de noche ni de día.
Entonces mi madre, viendo que estaba muy mala y adelgazando
a pasos agigantados, pidió hora a un brujo santero llamado
Juan para que me mirara y curara porque, según decía
ella, lo que me estaba pasando no era normal.
- Hija mía, soy mucho mayor que tú para darme cuenta de
que alguien te ha hecho una brujería –me dijo.
Yo me quedé impresionada, ¿brujería?
- No creo en la brujería, mamá. A mí lo que me pasa realmente
es que…
Me daba vergüenza confesarlo.
Mi madre me miró a los ojos y con un gesto de la cabeza
me animó a que hablara.
- Me he enamorado de un hombre casado.
Confesarlo me sirvió para desahogar mi tristeza, pero estaba
tan sumamente triste que sólo podía llorar.
¿Cómo era posible tanto amor y sentimiento en tan poco
tiempo?
Mi madre concertó una cita con el santero. Yo estaba muy
nerviosa porque nunca había ido a un brujo pero, por otro lado,
tenía curiosidad por saber si realmente Gabriel me quería y era
una buena manera de salir de la duda. Mi madre me aseguró
que Juan me diría la verdad porque era muy buen vidente.
Si resultaba que me amaba podía esperar por él y si, por el
contrario, no tenía interés en mí esa información me serviría
para intentar quitármelo de la cabeza. Procuraría mentalizarme
y llevar mi vida por otro camino.
El momento llegó. Entramos en la sala de espera del brujo
y esperamos unos diez minutos hasta que éste nos atendió. En
esos diez minutos mi vista se paseó por toda la estancia.
Reconozco que me dio escalofríos el lugar, un lugar
lleno de santos y velas.
Pensé que ese no era el lugar en el que quería estar pero no
sabía por qué.
En ese momento la hermana del brujo se dirigió a nosotras
y nos ofreció una taza de café. Dudé en aceptarlo porque mi
estómago estaba revuelto pero, por pura amabilidad, al final
me lo tomé.
Al rato Juan nos invitó a entrar a su despacho. Nos sentamos
delante de su mesa y él nos miró. Nos observó con mucha
atención y nos hizo un gesto para que habláramos.
Como yo estaba encogida en mi silla fue mi madre la que se
adelantó:
- Mi hija lleva unos meses con una gran depresión. Todo le
sale mal, apenas come, no duerme y no hace más que llorar.
Queremos saber el motivo.
El brujo cogió unas caracolas que se encontraban sobre la
mesa y las agitó en sus manos. Luego las soltó y observó detenidamente
cómo habían caído. Quedó pensativo durante unos
segundos que me parecieron interminables.
- Brujería. Tu hija tiene brujería de una mujer. A ver… Sí,
tiene que ver con un asunto sentimental. Alguien de quien ella
se enamoró. Sí, su mujer hace brujería a tu hija.
Mi madre y yo nos miramos. Juan continuó:
- Dime el nombre de ese hombre. Voy a mirar por él.
Se lo di y volvió a coger las caracolas y a soltarlas sobre la
mesa.
- Él te quiere mucho –me dijo- pero su mujer se está metiendo
por medio para separaros. Tienes que hacer un trabajo
para quitar la brujería, si no lo haces seguirás sumida en la depresión
y todo a tu alrededor se irá desmoronando poco a
poco.
Aunque a mí me costaba entender que hubiera personas que
se dedicaran a hacer daño a otras, lo que decía el brujo tenía
mucha lógica y explicaba mi situación.
- ¿Qué es lo que hay que hacer? –le preguntó mi madre.
- Es un trabajo muy fuerte el que le han hecho a tu hija –
dijo Juan moviendo la cabeza de un lado a otro en señal de dificultad-.
Si no hacemos nada tu hija puede morir.
Tras ver el rostro desencajado de mi madre continuó:
- La limpieza cuesta tres mil euros.
Mi madre y yo nos miramos sorprendidas.
- No tenemos tanto dinero –le dijo casi en tono de suplicatorio.
- Es un trabajo de alto nivel en el que vamos a sacrificar unas
gallinas. Igual puede pagarme la mitad por adelantado y la otra
mitad un poco más adelante. O a lo mejor tiene alguna joya de
valor que pueda entregarme, ya sabe.
- Estaremos en contacto –le aseguró ella.
Nos fuimos. Al salir, más encogida que cuando entré, le dije
a mi madre:
- Eso de sacrificar animales no me gusta. Quizás deberíamos
acudir a otro sitio.
- Ni hablar. He oído maravillas del brujo Juan y confío en
él.
Al día siguiente concertamos otra cita y acudimos a su consulta.
- Aquí está la mitad del dinero –le dijo mi madre-. Quiero
que empieces cuanto antes.
- Bien –dijo Juan con mirada codiciosa mientras cogía el dinero.
Luego se dirigió a mí-. Ven mañana, te prepararé a tu
santo.
Yo no entendía nada de santos y todo me resultaba extraño
pero quería curarme así que acudí al día siguiente.
Juan me recibió con una enorme sonrisa y me hizo pasar a
su despacho pero pidió a mi madre que se quedara fuera porque
su presencia podía molestar al santo.
Aunque la respuesta era bien extraña ella aceptó porque deseaba
mi curación.
Ya en su despacho Juan me explicó que, para poder limpiarme
de manera efectiva, debía desnudarme por completo.
Me quedé bastante cortada. Él se dio cuenta y me tranquilizó:
- Naciste desnuda, no tiene por qué darte vergüenza estar
así delante de mí. Estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas
y esto es sólo una limpieza.
Con suma vergüenza me quité la ropa. Él se echó en la boca
un líquido que luego escupió durante minutos por todo mi
cuerpo. No tenía ni idea de qué se trataba pero me sentía incómoda.
Tras una hora de profunda limpieza con líquidos y flores se
procedió al sacrificio de una gallina. Creí que iba a vomitar pero
pude contenerme. Realmente echaba de menos a mi madre.
- Ya está –dijo Juan-. Ya puedes irte tranquila a casa. Mi hermana
te dará unos líquidos y te dirá cómo debes usarlos. Nos
vemos la semana que viene.
Cuando llegué a casa realmente me sentía muy bien, con
más energía e ilusión. Pero había algo extraño en mi mente: no
dejaba de pensar en el brujo y en la escena de mi desnudo y su
cercanía a mí.
Al día siguiente me desperté pensando también en él. Parecía
que me estaba obsesionando y no entendía lo que me estaba
sucediendo.
Tuve el impulso de llamarle y luego me frené. Tenía la sensación
de necesitarle y de que él estaba haciendo algo bueno
por mí.
La semana se me hizo larga hasta que llegó el día de la consulta.
Estaba muy nerviosa y no sabía por qué.
Juan me recibió con una amable sonrisa y me hizo pasar a
su despacho mientras mi madre tomaba asiento en la salita de
espera.
- Tienes muchos bloqueos emocionales –me dijo tras una
larga observación-. Hoy voy a quitártelos y ya verás que después
te sentirás como nueva.
Me hizo tumbar en una camilla y me pidió que me relajara.
Empezó a tocar mi cuerpo y a masajearlo. De los masajes
inofensivos pasó a otros mucho más atrevidos.

Lo más sorprendente es que en ese momento me agradaba

su contacto,
lo que no sabía es lo que sucedería después.
El brujo abusó de mí. Pero yo no fui consciente de ello en
ese momento porque, de forma extraña, él había conseguido
que yo no me negara a hacer lo que él quería y llegué a pensar
que lo que había sucedido formaba parte del ritual de limpieza
y que yo lo había permitido.
Pero ya no fui la misma. No dejaba de pensar en él y en desear
volver a su consulta. ¿Qué me estaba sucediendo?
Me había puesto en sus manos para limpiarme espiritualmente
y me encontraba obsesionada con él. Y, lo más extraño,
el recuerdo de Gabriel parecía diluirse en mi mente y eso me
preocupaba.
Por eso un día llamé a Marta para que me hablara de él.
- Todavía no se ha incorporado al trabajo así que no puedo
contarte nada porque nada sé. Lo siento, Sofía. Y tú, ¿cómo
estás?
- Me gustaría quedar un día contigo para charlar –se me ocurrió
sin pensar.
- Si quieres nos vemos esta noche, ¿qué te parece?
- De acuerdo.
En ese momento no sabía lo importante que iba a ser esa
cita para mi futuro. Eso lo entendería después.
Aunque a última hora se me quitaron las ganas de verla y
estuve a punto de cancelar la cita una voz interior me animó a
seguir adelante.
Nos vimos en un restaurante. Tenía muchas ganas de hablar
con ella porque, de alguna forma, era el único vínculo que tenía
con Gabriel.
Marta sabía que tenía el corazón destrozado y también lamentaba
haberme perdido como compañera de trabajo.
- ¿Cómo estás? –me preguntó.
- Estuve muy deprimida y apenas me levantaba de la cama.
- Veo que ya te has recuperado.
- Verás… -no sabía si decírselo porque me daba vergüenza-
. Mi madre me llevó a un brujo y ahora me siento mejor.
- ¿Qué?, ¿tú estás loca?, ¿a un brujo?, ¿sabes lo peligroso
que es?
Marta parecía muy alterada y se veía que entendía del tema.
- Me dijo que la mujer de Gabriel me había hecho brujería
y que tenía que quitármela porque si no me podía pasar algo
muy malo –le expliqué.
- ¿Y tú crees que un brujo es el adecuado para limpiar tu espíritu?
Los brujos son expertos en hacer brujería no en quitarla.
Son expertos en hacer amarres, asesinatos mágicos, en causar
enfermedades. ¿Por qué alguien que hace el mal puede hacer
algo bueno por ti?
Me quedé pensativa.
- Fue mi madre quien me llevó y te puedo asegurar que antes
no podía ni caminar y ahora tengo incluso ganas de salir.
- ¿Y Gabriel?, ¿ya te has olvidado de él?
- Es curioso pero, desde que me estoy curando con el brujo,
Gabriel ya no está tan presente en mis pensamientos.
Marta parecía enfadada y yo no sabía por qué. Se preocupaba
de algo que no entendía.
- ¿Sabes que los brujos abusan sexualmente de sus clientas
y las dominan mágicamente? –me dijo.
Yo me quedé muda y algo debió ver ella en mi rostro que
confirmaba que algo así había sucedido.
- Te estás metiendo en una trampa demoníaca –me advirtió-.
No debes volver allí.
- Tengo cita para mañana.
- Cancélala.
- Mi madre no lo entenderá.
- ¿Cuántos años tienes?
- Treinta y uno.
- Pues creo que ya eres lo suficientemente grande para tomar
tus propias decisiones. Yo conozco a alguien que realmente te
puede ayudar. Se trata de Blanca, una persona que ayuda espiritualmente
a los demás y, si no tienes dinero, te ayuda igual.
He visto el resultado en mí y en muchas personas más que han
acudido a ella. Al menos piénsalo.
Lo medité ese mismo día y llamé al brujo para cancelar la
cita del día siguiente. Reconozco que no fue fácil tomar esa decisión.
Pero lo realmente horrible fue lo que Juan me dijo, que si
los santos se iban a enfadar y me podía pasar algo terrible, que
si… Amenazas. Casi consiguió convencerme, estuvo a punto
de intentarlo pero me acordé de Marta y lo que me dijo de
tomar mis propias decisiones.
- Lo siento, Juan, no voy a seguir con el trabajo.
- Lo lamentarás.
Lo siguiente que hizo Juan fue llamar por teléfono a mi
madre y contarle lo que había sucedido con el propósito de cobrar
su otra mitad, según deduje de lo que ella me dijo después.
Ella se mostró muy enfadada conmigo, como si yo estuviera
deshonrando a la familia y como si sobre nosotros pudiera caer
una terrible desgracia por mi culpa.
Juan volvió a llamar al día siguiente para intentar convencerme
de que volviera a ponerme en sus manos, ¿en sus
manos?
Estaba un poco aturdida tras la conversación con él ya que
tenía la habilidad de cambiar el pensamiento de los demás.
Afortunadamente no me convenció.
Marta llamó esa misma tarde:
- Te concerté una cita con Blanca para mañana a las once.
¿Estás de acuerdo?
- Sí, creo que no me van para nada los sacrificios de animales,
ese no debe ser el camino. Lo tengo claro.

 

CAPÍTULO SEGUNDO
LA SANADORA

 

La consulta de Blanca daba la sensación de orden y armonía.
No había santos, vírgenes, cruces, budas ni ninguna otra
manifestación religiosa.
Cuando entré en su despacho observé a una mujer de mediana
edad, pelo rubio y aspecto agradable.
Se acercó a mí y me extendió la mano. Luego me invitó a
sentar.
Me miró con una sonrisa que me tranquilizó y mis nervios
fueron desapareciendo.
- ¿Qué te trae hasta aquí?
Vacilé un poco hasta dar con la respuesta exacta:
- Me han hecho brujería y me recomendaron que viniera
aquí para quitármela. Me han hablado muy bien de ti.
- Veamos –cogió el tarot y lo barajó-. Corta.
Extendió las cartas sobre la mesa, quedó pensativa por unos
segundos y después dijo:
- Aquí figura una mujer que te alejó de un hombre con brujería.
Un hombre a quien tú no has tenido ocasión de conocer
muy bien pero que es muy importante para ti. Aquí –dijo señalando
la carta de los Enamorados- figura un amor correspondido.
Este hombre se ha enamorado de ti pero no puede
caminar porque su mujer se lo impide con amarres.
Siguió su lectura:
- Veo también un hombre malo que te lleva por mal camino
a nivel espiritual y que es peligroso para ti. Apártate de él y no
le temas. Veo que te amenaza.
Yo me quedé sorprendida pero también pasó por mi cabeza
la posibilidad de que Marta le hubiera contado algo.
- Tienes que salir de la dinámica negativa en la que estás y
luchar por amor. Este hombre que aparece aquí –dijo señalando
la carta del Mago- es tu alma gemela.
- ¿Alma gemela?
- Sí, tu otra mitad. Quien conoce a su alma gemela ya no
puede ser feliz sin ella porque, juntos, forman una unidad espiritual
que aporta una enorme felicidad y la sensación de la
plenitud.
- Qué bonito –atiné a decir.
- Lucha por él si quieres ser feliz el resto de tu vida.
- ¿Luchar?, ¿cómo?
- Yo te ayudaré. Esta es una lucha espiritual entre el bien,
que representa el amor, y el mal, que representa la brujería que
quiere separaros. Y esta batalla no la puedes emprender tú sola.
Eso sí, primero tengo que limpiar vuestros espíritus que están
bien sucios.
Blanca me explicó que lo que íbamos a hacer no tenía nada
que ver con la religión sino con la espiritualidad:
- Cuando un espíritu está sucio no le llega la luz de Dios y
esta circunstancia desemboca casi siempre en problemas, bien
económicos, bien de salud, sentimentales… Mi tarea espiritual
consiste en limpiar el espíritu para que la persona conecte con
la Fuente y pueda así beneficiarse de ella, de tal manera que recupere
su suerte.
- ¿Y cómo lo haces?
- Alejo a los malos espíritus que son la causa de la negatividad.
Verás, cuando hablamos de negatividad o de brujería realmente
estamos hablando de malos espíritus que llegan a
dominar nuestras vidas o habitar nuestras casas con todo lo
que esto supone. Es lo que nos envía la brujería. Estos malos
espíritus, que están en ventaja porque nosotros no los vemos,
se mueven según los intereses de quienes les envían. Si son enviados
para separar a una pareja la persona a la que le hacen la
brujería cambia drásticamente de forma de ser. Deja de ser él
mismo y se comporta como quieren ellos. Las personas embrujadas
se alejan de quienes realmente les quieren y van abocados
a una mala vida. Por eso necesitas de mí como sanadora
espiritual si quieres recuperar al hombre del que estás enamorada.
- Se llama Gabriel y apenas tuvimos ocasión de conocernos
–me lamenté-. Y luego, mira qué casualidad, cae enfermo y me
despiden del trabajo.
- Las casualidades no existen. Es justo cuando la bruja sospecha
un cambio en el comportamiento de su víctima cuando
actúa. Ese maléfico día que decide hacerlo es cuando se conjugan
todas las circunstancias para que la pareja se separe.
Me pareció convincente aunque yo era una inexperta en
estos asuntos y no creía en nada de esto hasta ahora que empezaba
a creer.
- Me cuesta entender que algunas personas se dediquen a
hacer el mal y a manipular a los demás –le dije.
- Porque tú no tienes maldad y crees que los demás son iguales
que tú. Pero te voy a decir una cosa, el hecho de aceptar la
realidad de lo que nos está pasando, aunque ésta nos resulte
increíble, nos permite defendernos de quienes nos hacen daño.
Quien ignora la verdad no puede defenderse y desconoce el
origen de sus males. Por cierto, son muchas las personas que
hacen brujería, más de lo que te puedas imaginar, porque forma
parte de la tradición religiosa. Algún día, cuando estés preparada,
te hablaré de ello.
Blanca parecía muy convencida de lo que decía y lo que
transmitía era una gran seguridad, algo que necesitaba en esos
momentos.
- Quédate tranquila –me dijo-. Todo va a salir muy bien. No
será una batalla fácil, ninguna lo es, pero te ayudaré a triunfar.
Y en las posteriores sesiones iremos profundizando un poco
más en todo lo que te está sucediendo. Poco a poco.
- ¿Y qué tengo que hacer yo?
- El trabajo lo hago yo. Lo único que tienes que hacer es
limpiar tu casa espiritualmente, yo te enseño a hacerlo.
Me explicó que el objetivo de la limpieza espiritual de nuestras
casas era conseguir que los malos espíritus las abandonaran,
de esa manera a nuestro alrededor sólo habría espíritus
buenos que son los que nos cuidan, guían y protegen.
También me dijo que el universo estaba lleno de Energía
Positiva y que nosotros podíamos beneficiarnos de ella utilizando
nuestro cuerpo como canal. Para poder canalizarla tan
sólo necesitamos un pensamiento, y la mejor manera de hacerlo
es dirigiendo la energía hacia el agua, símbolo de limpieza.
Debía coger un vaso lleno de agua y colocarlo en una mesa,
luego debía situarme cerca de él con las manos juntas encima
del vaso y las palmas hacia abajo. Después de respirar profundamente
para favorecer la canalización tenía que imaginar que
una luz blanca me entraba por la cabeza, pasaba por los brazos
y salía por las palmas de las manos en dirección al agua.
A estas alturas el agua ya estaría magnetizada y con ella debía
salpicar o pulverizar toda la casa, pasando por todas las habitaciones.
- Vas a notar, sobre la marcha, una gran armonía y paz. Te
sentirás relajada e incluso inspirada y dormirás mucho mejor.
Y según te vayas limpiando también lo hará Gabriel. Pero de
él hablaremos la semana que viene.
Salí de su consulta muy positiva y llena de energía. Iba a luchar
por Gabriel que era mi alma gemela. Tenía buenas sensaciones.
Hablé con Marta para contarle como había ido la cita y me
aseguró que no le había contado nada a Blanca por lo que mi
confianza en ella creció.
Tras limpiar mi casa espiritualmente recuperé la paz perdida.
Esa noche dormí plácidamente como nunca antes lo había
hecho. Eso me confirmó que iba por el buen camino.
Habían pasado tres días desde el inicio de la limpieza con
Blanca y me sentía mejor, con más ilusión y energía, cuando
Marta me llamó con noticias sobre Gabriel.
- Se ha incorporado y, no te lo vas a creer, no sabía que ya
no trabajas aquí y me ha preguntado por ti. Le conté que no
quisieron renovarte el contrato y que tenía contacto contigo
porque las dos habíamos conectado muy bien. Pero hay más,
cuando hablábamos de ti a Gabriel se le iluminaba la cara y
ponía ojos de enamorado, ¿te lo puedes creer? Todo esto se lo
debes a Blanca, ¿lo sabes?
- Sí –estaba tan impresionada que apenas me salían las palabras.
- Quédate tranquila, te informaré de cualquier cosa que pase,
sigue adelante con el trabajo de limpieza. ¿Te sientes bien?
- Ahora mejor que nunca. El único problema que tengo es
que he perdido la confianza de mi madre, cree que estoy equivocada
y el brujo sigue llamando aunque no le cojo el teléfono.
Blanca me dijo que no debía temerle.
- Haces muy bien, Sofía, no está bien vivir bajo el miedo y
tú eres una persona muy fuerte. Sé que lo conseguirás.
Nos despedimos y quedé contenta e ilusionada. Gabriel volvía
con fuerza a mi mente y de forma positiva. Deseaba verle,
hablarle y, por supuesto, besarle, ¿qué mujer enamorada no
desea algo así?
Al día siguiente acudí a la consulta de Blanca.
- ¿Cómo te sientes? –fue lo primero que me dijo.
- Creo que nunca en mi vida me había sentido así, con ganas
incluso de comerme el mundo.
- Hoy avanzaremos un poquito más en nuestra terapia.
Como Gabriel y tú ya estáis limpios ahora podemos trabajar
sobre la conexión.
- ¿Conexión?
- Sí, la conexión espiritual. Es necesario que vuestros espíritus
conecten para que luego pueda haber una conexión física.
No entendía nada y ella debió verlo en mi cara porque me
explicó:
- La parte más importante de nosotros no es la que se ve.
Nuestros espíritus somos nosotros mismos y nuestros cuerpos
físicos meros vehículos pasajeros. Como espíritus

nos relacionamos
con otros espíritus. Esto sucede durante todo el día pero
de forma especial cuando dormimos o cuando estamos relajados
porque abandonamos nuestros cuerpos y nos adentramos
en la dimensión espiritual sin ser conscientes de ello. Cuando
conocemos a nuestra alma gemela se produce una unión espiritual
que la brujería rompe y que hay que recuperar.
- ¿Qué tengo que hacer?
- Por la noche, antes de dormir, relájate concentrándote en
la respiración y luego imagina que estás con Gabriel, sólo debes
imaginarlo. Imagínate que te toca, que te besa.
Me quedé un poco cortada porque no lo esperaba pero lo
entendí perfectamente. Esa noche debía hacer lo que Blanca
me decía porque parecía que podía ser muy satisfactorio.
Por la noche, según me acosté, empecé a concentrarme en
la respiración. Luego imaginé que Gabriel y yo estábamos juntos.
En ese mismo instante sentí que una energía recorría todo
mi cuerpo.
Pensé que le besaba y sentí su beso, pensé que le abrazaba
y noté su calor. Era realmente increíble. Una noche plácida y
feliz como jamás en mi vida había tenido.
Pero los días pasaban y seguía sin noticias suyas. Cada día le
echaba más de menos y cada día me sentía más unida a él.
Un día esa dinámica se rompió. Tras una noche larga de insomnio
me levanté sin energías y con pensamientos negativos.
Pensaba que Gabriel no me quería y que nada podría hacer para
alejarlo de esa bruja. Pero esa bruja era su mujer, ¿qué derecho
tenía yo a separarlos?
Menos mal que esa tarde tenía consulta con Blanca. Necesitaba
saber qué estaba pasando.
- Estamos justo en el solsticio de verano –me dijo-. Esto
quiere decir que los brujos andan sueltos, en estos días tienen
más fuerza. Tenemos que reforzar nuestro trabajo.
- ¿Por qué tienen más fuerza en estos días?
- Hace miles de años que en los solsticios y equinoccios se
sacrifican animales en todo el planeta, para beneficio de los
malos espíritus. Son días raros en donde las estadísticas reflejan
que se producen más muertes, accidentes, separaciones traumáticas,
conflictos y enfermedades. Vamos a mirar las cartas a
ver cómo estás.
Las barajó, corté y las extendió sobre la mesa. Reflexionó y
luego me dijo, muy preocupada:
- Tienes un foco de negatividad muy grande en tu casa. Una
mujer mayor que vive contigo está alimentando a los santos y
anulando lo que estás haciendo. ¿Es tu madre o una hermana?
- Es mi madre. Anoche encendió velas y rezó a sus santos
pero yo no le di importancia porque es lo que hace siempre.
- ¿Tú no has notado que cuando ella hace esos rituales te
sientes mal y no duermes?
- Ya lo creo. Cuando realmente he dormido bien fue después
de que me pusiera en tus manos. Ella cree que está protegiendo
a la familia haciendo eso.
- Sí, y estos rituales forman parte de la cultura religiosa, pero
eso no significa que sea bueno. ¿Sabes una cosa? Ella no quiere
que tengas pareja porque eres la única que le ayuda en casa y
que la acompaña. Así es como se hace brujería: “Ay, santito o
virgencita, yo te enciendo una vela para que mi hija esté siempre
a mi lado”.
Blanca debió ver mi cara de asombro.
- ¿Tú crees? –le pregunté.
- Las religiones han puesto en las manos, sobre todo de las
mujeres, la herramienta perfecta para manipular ya que las conecta
con los malos espíritus a los que pueden pedir lo que
quieran a cambio siempre de algo. Los buenos espíritus nos
ayudan sin pedir nada a cambio.
- Me cuesta entender que aquello que nos han dicho que es
bueno sea en realidad malo.
- Si las religiones fueran buenas nos protegerían en el ritual
de nacimiento o de matrimonio, y eso no es así. Ya se puede
uno bautizar y, a pesar de ello, sufrir o casarse para separarse
después. Y como las mujeres siempre han sido dominadas por
los hombres desde la legalidad encontraron en la manipulación
espiritual su arma más valiosa. Un ejemplo son los esclavos negros
que llegaron a América. Ellos no se podían rebelar porque
podían perder la vida, así que lo único que podían hacer era
echar sobre sus amos todo tipo de maldiciones. Muchas mujeres
hacen lo mismo, manipulan desde la sombra.
- Me hablas de mujeres pero, ¿y los brujos?
- Un cinco por ciento de las personas que hacen brujería en
el mundo son hombres. África es un continente en donde
abundan los hombres brujos rompiendo las estadísticas pero
en el resto del mundo a los hombres se les ha educado para
que crean en ciertas cosas y en otras no. Son ellas las que, posiblemente
desde la humillación, desarrollan el arte de manipular
y lo pasan de madres a hijas.
- No era consciente de esta realidad.
- Esto significa que tienes dos focos de negatividad, la mujer
de Gabriel y tu madre. Lo de tu casa lo puedes anular con el
agua magnetizada de Energía Positiva echándola a los santos y
por toda la casa. Cada vez que ella haga un ritual tú debes anularlo.
Está claro que a una persona como ella que lleva toda su
vida conectada con los santos no vas a convencerla para que
crea lo contrario porque ella no lo entendería, lo que podemos
hacer es anular sus efectos. Tenlo muy en cuenta. Si no duermes
es que hay negatividad y ya sabes lo que tienes que hacer.
- Echaré agua cuando llegue a casa.
- Yo no te doy el pez sino que te enseño a pescar para que
tú sepas defenderte de los malos espíritus toda tu vida. Sabes
que, una vez establecida la conexión con la Energía Positiva, o
sea Dios, tan sólo tienes que pedirle lo que necesitas y lo recibirás.
Te convertirás en una persona afortunada que puede
cambiar las cosas a su favor cada vez que lo desee. Es el mayor
don que podemos tener, no te imaginas la felicidad que nos
aporta estar conectados con la Fuente.
- Lo sé, lo siento por dentro.
Estuvimos charlando un rato más y luego nos despedimos
hasta la semana siguiente. Quería llegar pronto a casa para restablecer
la paz. Por el camino iba pensando en mi madre, no
creía que hiciera nada por maldad pero probablemente sí por
egoísmo y también por ignorancia.
Me vino a la mente un novio que tuve recién cumplidos los
dieciocho, mi primer novio. Todo nos iba muy bien hasta que
se lo presenté. Ella no le aceptó y hasta le despreció. Fue humillante.
El caso es que, a los dos días, me llegaron noticias de
que le habían visto besándose con otra chica y eso me dolió
tanto que decidí pasar de él sin darle ninguna oportunidad ni
de explicarse.
También me acordé de quien fue mi marido durante cinco
años. En esa ocasión la enemiga fue mi suegra. Mi madre estaba
encantada porque él tenía mucho dinero y le hacía muchos
regalos mimándola en exceso. Mi suegra, por el contrario, pensaba
que yo era una aprovechada. ¿Era posible que las dos hicieran
brujería para alejarme de esos dos hombres?
No podía ser, parecía una pesadilla y era difícil de entender.
Y ahora, que me había enamorado por primera vez en mi vida,
era la mujer de Gabriel quien nos hacía brujería. Increíble pero,
¿qué les pasa a algunas mujeres?
Blanca me contó que las mayores manipuladoras eran las
mujeres mayores por sus años de experiencia en la cultura religiosa.
En realidad fueron mujeres sin derechos que habían
sido educadas desde el miedo. También me dijo que en todo el
mundo se hacía lo mismo porque formaba parte de la tradición.
¡Qué mundo más duro! Claro que no estamos precisamente
en el paraíso y sí en el infierno en donde los malos espíritus
hacen de las suyas sin que nos demos cuenta de ello.
¿Cómo hacer que el amor triunfe en el infierno? Ese era mi
reto.

 

CAPÍTULO TERCERO
LA COMUNIDAD

 

Según pasaban los días iba sintiéndome con más energía y
realizada. Empecé a hacer aquéllas cosas que se me apetecían
y me hacían feliz y veía la vida de otra manera, valorando
más las cosas pequeñas que las grandes.
Día a día conectaba con Gabriel pero sólo en la dimensión
espiritual. Blanca me había enseñado a utilizar la mente para
comunicarme telepáticamente con él y empezaba a darme resultado.
Me pasaba todo el día hablando mentalmente con él, contándole
mis cosas, mis preocupaciones o cómo me había ido
el día. También sentía sus caricias y sus besos, lo que me confirmaba
que él me correspondía.
De repente la vida era de color de rosa. Yo vivía enamorada,
ilusionada y confiando en encontrarme pronto con él.
Pero como el tiempo continuaba pasando sin noticias suyas,
un día fui a la consulta de Blanca, le pedí que me echara las
cartas y me dijera cuándo nos íbamos a ver.
- Las cartas te orientan sobre lo que es más probable que
pase –me aclaró- tal y como están las cosas en este momento.
Nosotros podemos cambiar lo que no nos guste y las cartas
reflejarán ese cambio. De la misma manera, aunque las cartas
te digan, por ejemplo, que ya mañana te vas a encontrar con
Gabriel, basta un acto de brujería para cancelar esa cita. Las
cosas funcionan así, por eso yo les digo a las personas que acuden
a mi consulta sólo para mirar las cartas que más importante
que lo que éstas nos digas es qué podemos hacer para cambiar
las cosas que no nos gustan. Y esto es siempre una lucha espiritual,
alguien estará empeñado en que todo nos salgan mal y
nosotros en lo contrario.
Extendió las cartas sobre la mesa:
- La conexión está funcionando. Vuestros espíritus están
limpios y él se plantea verte aunque tiene mucho miedo a las
consecuencias. Tienes que entender que Gabriel nunca quiso
a esa mujer, ella siempre le tuvo con brujería. Aquí sale la carta
del Diablo que significa que la lucha continúa porque ella no
se va a dar por vencida. Pero él está en tu destino –señaló la
carta del Destino-, y aquí está la carta de la Justicia que significa
que vale la pena tu lucha, que puedes conseguir tu objetivo y
que es de justicia que así sea.
Me sentía contenta con lo que estaba escuchando.
- Te explicaré lo que es la Justicia –continuó-. En este
mundo la justicia humana juzga los delitos que se pueden demostrar,
sin embargo las causas que llevan a una persona a cometer
un delito no son humanas, son espirituales. Siempre hay
o una casa negativa o una persona que desencadena la posesión
espiritual que hace que las personas cometan los delitos más
terribles. Detrás de todo asesinato, de toda violación, de toda
tortura están los malos espíritus que han sido enviados por personas
que quieren hacer daño a otras personas, o simplemente
habitan en sus casas. Pero el daño no sólo se hace con brujería
sino también con malos pensamientos o miradas de odio. Hay
miradas que matan. Ahora bien, ¿quién juzga a esas personas
que envían esos malos espíritus que poseen a otras personas
que terminan cometiendo un delito? La justicia humana no
porque eso no se puede demostrar.
Blanca me miró profundamente a los ojos y me dijo:
- Lo que uno siembra recoge. Es una Ley Universal y significa
que en este mundo recogeremos cosas buenas si hemos
hecho el bien y cosas malas si hemos hecho el mal. ¿Está claro
qué es lo que van a recoger las personas que, movidas por el
miedo, el egoísmo, la codicia, la envidia o la venganza han
hecho daño a los demás? Y estamos en una época de cambios,
en época de recogida.
Me explicó que estábamos al final de un ciclo muy negativo
de veinticinco mil años en los cuales nuestro sistema solar, que
se encuentra en el borde de nuestra galaxia, se había alejado de
ella y ahora estaba en el camino de vuelta. Simbólicamente estábamos
entrando en la luz que representa la estrella central de
nuestra galaxia. Dejábamos atrás una etapa de profunda oscuridad.
Esto significa que, tras más de miles de años de dolor,
sufrimiento, esclavitud, torturas y opresiones llega por fin el
momento de ver la luz. A nivel espiritual también significa el
triunfo del Bien sobre el Mal y el triunfo del Espíritu sobre la
Materia.
Tenía motivos de reflexión para toda la semana.
Pero el tiempo iba pasando y yo seguía sin saber de Gabriel,
hasta que un día me llamó:
- Hola, Sofía. Me preguntaba si querías tomar un café conmigo.
- Sí –casi no me salían las palabras.
- Nos vemos a las cinco en la cafetería de la Avenida.
Bueno, en ese momento estaba tan nerviosa que no sabía
qué hacer. Debía moverme pero no podía.
Cuando conseguí reaccionar llamé a Blanca para informarle
de la cita, tal y como ella me había pedido que hiciera, para proteger
ese encuentro.
A las cinco estaba en la cafetería. No sé ni cómo pude llegar
hasta allí con los nervios que tenía. Gabriel no había llegado
aún y me senté a esperarle.
Al momento entró. Según nos vimos nuestros rostros se iluminaron.
Se sentó a mi lado y estuvimos charlando de asuntos
sin importancia, rompiendo el hielo, mientras miraba sus ojos.
En ese momento me sentía la mujer más afortunada del planeta.
El encuentro duró unas dos horas, intensas y positivas, en
donde sólo tuvimos ocasión de rozar nuestras manos, ese fue
todo el contacto. Pero un contacto realmente importante porque,
en el roce, ambos sentimos que una energía recorría nuestros
cuerpos. Una sensación que nunca antes había experimentado.
Había salido todo muy bien y estaba muy contenta porque
Gabriel demostraba así su interés por mí.
Estaba claro, por muchos motivos y detalles, que yo le gustaba
bastante.
Los siguientes días fueron, no obstante, difíciles porque sólo
ansiaba una llamada suya y esa ansiedad me impedía disfrutar
del recuerdo de nuestra cita.
Gabriel no me llamó ni esa semana ni la siguiente.
Llegué a la consulta de Blanca algo desmoralizada.
- Fue todo tan bonito que no entiendo por qué no me ha
llamado –me lamenté-. De hecho nuestra conexión espiritual
es más intensa desde entonces.
- Verás, él es un hombre casado y primero deberá romper
son su mujer, lo cual no es nada fácil. Los hombres embrujados,
cuando están limpios, son ellos mismos pero cuando están
embrujados cambian y se alejan de las mujeres a las que aman.
El tiempo pondrá las cosas en su sitio pero te pido que tengas
paciencia porque, como te dije el primer día, esta batalla no
será nada fácil.
- ¿Y qué más podemos hacer?
- A nivel espiritual estamos haciendo todo lo que está en
nuestras manos y vamos por el buen camino. Gabriel no te habría
llamado ni habría quedado contigo si estuviera embrujado
pero es cierto que después ella le volvió a alejar de ti. Lo que
procede a estas alturas es profundizar más en qué tipo de relación
habéis mantenido a lo largo del tiempo.
- No lo entiendo. Sólo hemos tenido un encuentro y, eso sí,
muchas miradas pero nada más.
- No me refiero a esta vida sino a vidas anteriores.
En ese punto me quedé muda. Blanca continuó:
- Nos encontramos con nuestras almas gemelas a través de
nuestras diferentes vidas. Y esto es algo que podemos descubrir
gracias a la técnica de hipnosis llamada regresión, que significa
regresar mentalmente al pasado para recuperar un recuerdo.
Yo me dedico a hacer regresiones y si quieres podemos quedar
para la semana que viene.
- Por supuesto –me parecía una idea excelente y me llenaba
de ilusión saber más de Gabriel.
La verdad es que no se me había ocurrido pensar que Gabriel
y yo hubiéramos vivido vidas anteriores. Bastante tenía
con mi presente como para preocuparme por el pasado. Pero
ahora se hacía necesario para la comprensión total de esta historia
de amor.
¡Qué larga se me hizo la semana! Pero por fin pasó y pude
acudir a mi cita con Blanca.
Me explicó que íbamos a relajar mi cuerpo para liberar mi
mente y que ésta pudiera acceder a la información que se le solicitaba.
El objetivo era localizar a Gabriel en otra u otras vidas
pasadas.
- Con esta técnica tú eres consciente todo el tiempo de lo
que estás haciendo y de que sólo estás profundamente relajada.
El recuerdo puede venir a tu mente como imágenes o sensaciones.
Desconectamos los teléfonos y me pidió que me sentara cómodamente
en un sillón y me relajara, concentrándome en la
respiración.
- Lo primero que vamos a hacer es relajar cada músculo de
tu cuerpo.
Me dio indicaciones para relajar el cuerpo, desde las piernas
hasta la cabeza. Luego contó del diez al uno. En ese punto ya
me encontraba muy relajada y mi mente preparada para buscar
la información que necesitábamos.
- Ahora voy a contar del tres al uno y, cuando diga uno, llegarán
a tu mente imágenes o recuerdos de una vida pasada que
compartiste con Gabriel. Tres, dos, uno.
Esperó unos segundos hasta que empecé a ver algo:
- Veo un río en cuyos márgenes hay abundancia de árboles.
Es un lugar bonito en donde se ve que la gente es feliz.
- ¿Estás tú allí?
Me busqué y me encontré:
- Sí, estoy bañándome en el río junto con mis amigos y hermanos.
- ¿Cuántos años tienes?
- No lo sé, creo que soy un chico joven. Tengo muchos amigos
y todos nos divertimos con el agua. Nos gusta chapotear y
salpicarnos, de hecho es el momento más divertido del día.
- ¿En qué época te encuentras?
- No entiendo de fechas. Todos los días son iguales para mí,
desde que me levanto hasta que me acuesto. Sólo entiendo de
estaciones ya que nos guiamos por las estrellas.
- Descríbeme la ropa de las personas que ves –dijo Blanca
queriendo situar la escena en el tiempo.
Tuve que observar a mi alrededor porque quienes nos bañábamos
en el río estábamos desnudos pero las otras personas
también lo estaban, o casi.
- No necesitamos ropa porque siempre hace calor.
- Mira a tu alrededor y descríbeme lo que ves.
- Hay muchas cabañas de paja, animales y personas que van
de un lado a otro. Todos se encuentran en una amplia extensión
de terreno que forma nuestra comunidad. En la lejanía se divisan
las montañas…
- Descríbeme cómo es tu vida en ese lugar.
- Nos levantamos según amanece. Todos tenemos tareas que
hacer y las hacemos después del desayuno. Cuidamos de los
animales, recogemos fruta. Cuando terminamos nos vamos a
bañar al río. Después nos reunimos todos para comer y, a
media tarde, tenemos la reunión diaria.
- ¿Qué reunión?
- Hablamos sobre las necesidades de la comunidad, el reparto
de las tareas o de nuevos proyectos para el bien de todos.
- ¿Tienes padres y hermanos?
- Somos cuatro hermanos, dos hermanos y dos hermanas y
sí tenemos padres que viven con nosotros. ¡Ah! También están
los abuelos.
- Muy bien, ahora vas a observar cualquier otro detalle que
sea importante para ti.
Esperamos unos segundos hasta que vino a mi mente la
imagen de un anciano.
- Veo al sanador de la comunidad que también es nuestro
guía espiritual. Es un hombre mayor, con barba y pelos blancos.
Es la persona más sabia del lugar y quien nos cura cuando nos
hacemos daño. También sabe cómo hacer que llueva cuando
lo necesitamos. Todos le queremos pero estamos preocupados
porque es muy mayor y pronto se irá a la dimensión espiritual
y la comunidad tendrá que elegir a un nuevo sustituto. Existen
varios candidatos, entre los que me encuentro yo, pero todos
tendremos que superar unas pruebas para demostrar quién es
su verdadero heredero. Esto será tras su viaje a la dimensión
espiritual.
- Entre las personas que te rodean, ¿identificas a alguien? –
Blanca esperaba localizar a Gabriel pero se llevó una sorpresa.
- Sí, tú estás allí, eres el sanador.
Nos quedamos en silencio por unos segundos.
- Vale –dijo Blanca-. Dame más detalles de ese sanador.
- Toda su vida la ha dedicado a ayudar a los demás, garantizando
la felicidad de la comunidad a través de la convivencia
armoniosa y la abundancia de los alimentos. En mi comunidad
no existe la enfermedad, sólo requerimos de su ayuda cuando
nos herimos por accidente o necesitamos conseguir algo en la
vida que nos haga felices. Sabe cómo conseguir energía líquida
y nos la da a beber cuando la necesitamos.
- Háblame de la energía líquida.
- Esa es la prueba que tenemos que superar y la verdad es
que no sé cómo hacerlo. Todos los jóvenes estamos experimentando
constantemente pero no nos sale y no se nos ocurre
nada. Y esto me tiene muy preocupado porque ser el líder de
la comunidad es toda mi ilusión. Tengo que dar con la fórmula.
- Si el sanador es tan generoso, ¿por qué no os enseña él?
- Esto no funciona así. Sólo es elegido aquél que pueda demostrar,
por sí mismo, que dispone de las capacidades suficientes
como para ocupar ese lugar. Él nos ha dado pistas a lo largo
de nuestra vida pero el resto depende de nosotros. Somos nosotros
los que tenemos que demostrar nuestra capacidad.
- Muy bien, ¿y lo consigues? Sitúate mentalmente en el momento
de la prueba y observa lo que sucede a tu alrededor.
Transcurrieron unos segundos.
- El sanador se fue a la dimensión espiritual hace poco
y nos han convocado para la demostración. Todos hacemos la
prueba pero sólo yo lo consigo. Estoy muy contento.
- ¿Cómo lo has logrado?
- Recordando lo que el sanador nos había contado. Él nos
decía que, cuando teníamos dudas, podíamos consultar con
nuestros espíritus y nos enseñó a comunicar con ellos. Pues
bien, el mismo día que se fue físicamente se me ocurrió conectar
con él. Le expliqué mentalmente que tenía interés en que
me enseñara la fórmula y le prometí utilizar esos poderes sólo
para el bien de la comunidad. Esa noche tuve un sueño en
donde yo me encontraba caminando por una montaña

y descubriendo
un manantial. Allí invoqué a los espíritus y solicité
su permiso para utilizar el agua. La cogí en un recipiente de
barro y coloqué mis manos sobre el líquido. En ese momento
sentí cómo una gran energía que procedía del universo atravesaba
mi cuerpo y, a través de las palmas de mis manos, llegaba
al agua. Yo era el canal.
Me quedé pensativa unos segundos, aclarando mis ideas.
Luego continué:
- Y eso fue lo que hice el día de la prueba. Otros jóvenes
también hicieron lo mismo pero el agua que ellos intentaban
convertir en energía o era del río o recogida en las montañas
pero sin impregnar de Energía Positiva. También hay que tener
en cuenta que el agua se debe coger cuando la luna refleja la
luz del sol, cuando no hay nubes que lo impiden. Y eso sólo lo
sabía yo porque lo vi en mi sueño.
- Muy bien –dijo Blanca-. Ahora vamos a buscar a Gabriel.
Observa a tu alrededor hasta dar con él.
Eso hice pero no identificaba a nadie. En ese momento observé
a una joven que iba al río a buscar agua. Sentí una emoción
muy grande al verla:
- Sé que es Gabriel, no sé cómo pero lo sé. Veo una joven y
sé que viviremos juntos y tendremos hijos.
- ¿Cómo se llama?
- Nos identificamos con algún elemento de la Naturaleza.
Ella se identifica con la lluvia como el sanador se identifica con
la estrella y yo con el viento.
Blanca consideró que ya teníamos suficiente información
como para acabar en este punto la sesión, y así lo hizo:
- Voy a contar del uno al tres y, cuando diga tres, abrirás los
ojos y te sentirás feliz y relajada. Uno, dos, tres.
Abrí los ojos con dificultad y me quedé pensativa. Sabía que
tenía suficiente material como para analizarlo con tranquilidad.
- Es normal –me dijo Blanca- que en los próximos días tengas
sueños o te vengan recuerdos relacionados con esa vida
que acabamos de rememorar. Es normal porque se ha abierto
una puerta. Toma nota de todo cuanto consideres importante
y la semana que viene analizaremos esa información y comprenderemos
mejor todo lo que has recordado.
Me miró con ternura:
- Por cierto, yo también recordé esa vida pasada en una de
mis primeras regresiones. Sé de qué época me estás hablando,
de hace unos siete mil años. También sé cómo se llamó después
ese lugar: Sumeria. Créeme que me quedé fascinada por esa
parte de la historia y también sé cómo se quebró la paz de nuestra
comunidad. Pero no te quiero adelantar nada, ya lo verás
por ti misma.
Sentía que las dos compartíamos un secreto y eso nos unió
más. Nos despedimos.
A la mañana siguiente me desperté recordando un sueño.
Yo era el sanador y estábamos celebrando una ceremonia espiritual
importante con nuestros espíritus. Lluvia se encontraba
junto a mí pero todos estábamos profundamente preocupados.
Yo sentía una gran presión y responsabilidad y, por primera
vez en mi vida, sentía que mi mundo se hundía a la par que mi
comunidad. Estábamos en peligro.
Por mi mente pasaron escenas de terror, personas que huían
y eran capturadas por otras, personas sometidas y con las que
me unían estrechos lazos de amor.
Me sentía angustiada al recordar el sueño, una tremenda
congoja se apoderó de mí. Lo que era increíble es que estuviera
recordando hechos del pasado cuando lo que yo quería era
estar con Gabriel. ¿Qué sentido tendría todo esto?
Tuve que llamar a Blanca y le conté el sueño con todo lujo
de detalles. Ella me tranquilizó:
- Es normal que hayas recordado ese episodio porque fue
el más traumático que vivió nuestra comunidad y que explica
muchas cosas que pasaron después. Pero no debes angustiarte,
estamos hablando de hechos del pasado que ya no pueden hacerte
daño y de los que te estás liberando. Te sirve para comprender
tu presente.
- Todo esto es nuevo para mí.
- Lo comprenderás todo en la próxima regresión.
- ¿Podemos adelantarla?
- Vale, ven esta tarde.
Estaba nerviosa, tenía la necesidad de saber, de conocer lo
que nos había sucedido a Gabriel y a mí en el pasado y que seguro
había afectado profundamente nuestras vidas. Me sentía
preocupada y eso es lo que percibió Blanca porque ella no era
partidaria de adelantar sesiones.

 

CAPÍTULO CUARTO
DIOSES MALÉVOLOS

 

Blanca me recibió con una sonrisa de complicidad:
- Vamos a avanzar un poco más en la regresión. Posiblemente
hoy te resulte un poco doloroso porque vas a recordar
hechos del pasado que han sido duros pero ya verás que el resultado
valdrá la pena.
Comenzamos con el ritual y, cuando ya estaba profundamente
relajada, volvieron a mi mente escenas de mi vida en la
comunidad:
- Soy un hombre adulto y vivo con Lluvia. Tenemos un hijo
al que amamos por encima de todo y que nos llena de felicidad.
Cuánto me motiva mi hijo. Quiero lo mejor para él y por eso
me esfuerzo en enseñarle todo lo que mi maestro me enseñó
a mí. Lluvia le está instruyendo en la recolección de plantas sanadoras
y se le da muy bien ayudar a los demás. Quién sabe,
igual es mi sucesor, al menos lo tendrá más fácil que los demás
cuando yo me vaya y tenga que demostrar sus poderes. En cualquier
caso no se discrimina a nadie, cualquiera que tenga poderes
puede ejercer de sanador pero no necesariamente de líder
espiritual.
- Ahora vas a situarte en un episodio importante para la comunidad.
Deja la mente en blanco hasta que lleguen esos recuerdos.
- Es un día nublado y lluvioso. Los animales están alterados
y no sé por qué. Hay un silencio extraño y opresor. Yo tengo
el estómago encogido. Subo a la montaña para conectar con
los espíritus y así saber qué es lo que está sucediendo. Allí descubro
algo inquietante que jamás en mi vida me había sucedido.
Los espíritus están nerviosos y no aciertan a darme una explicación
lógica. Sólo entiendo que vuelven, pero ¿quiénes?
“Me siento mal porque no sé qué explicación dar a los
demás. No entiendo lo que está sucediendo. Bajo despacio la
montaña y me dirijo a la explanada donde nos reunimos. Sigo
sin saber qué decir pero ya todos me están esperando con cara
de susto. Allí se encuentran también Lluvia y mi hijo.

Sigo organizando
mis ideas, no puedo decirles que los espíritus están
nerviosos ni que me han dicho algo de que vuelven porque no
tengo ni idea de a qué se refieren. Tengo que pensar y hablar
de algo positivo para que estén tranquilos. Empiezo a hablarles:
“Habéis notado que hoy la Naturaleza se ha quebrado, los
animales están nerviosos y hay algo que nos oprime por dentro.
Todos sentimos lo mismo porque por eso estamos aquí, esperando
respuestas. Sé que mi misión es transmitir la información
de los espíritus pero hoy no ha sido posible, había interferencias
que no puedo explicar y apenas entendí unas palabras que
no me dicen nada. Sin embargo, no debemos preocuparnos y
sí estar unidos y esperar los acontecimientos juntos.
Tenía un nudo en la garganta y no podía continuar. Blanca
me tranquilizó poniendo su mano sobre la mía. Continué:
- No sé qué más decirles y creo que sólo nos queda esperar,
encomendándonos a Dios. El sol aún brilla en el cielo cuando
sentimos un enorme estruendo a nuestro alrededor. Miramos
y vemos hombres con sus cuerpos cubiertos y con objetos
amenazantes en las manos que se dirigen hacia nosotros emitiendo
un grito ensordecedor. No sabemos lo que está sucediendo
porque nunca nos había pasado nada igual. Esos
hombres son extraños, altos y de ojos azules, diferentes a nosotros.
Nunca habíamos visto unos ojos así. Estamos bloqueados
y no podemos reaccionar. Cuando lo hacemos estamos
siendo arrastrados por ellos y atados. No puedo continuar.
- Debes hacerlo para poder superarlo porque si no seguirá
en tu mente hasta que te liberes de ello. Adelante, sé que puedes.
- Todo es un caos... Nos juntan y organizan para hacer una
marcha, no sé a dónde. Caminamos durante mucho tiempo
descansando de vez en cuando. Todos estamos atados y nos
miramos unos a otros sin comprender lo que está pasando.
Ellos son muchos y muy fuertes y nos hacen daño si nos rebelamos,
por eso les digo que no lo hagan, que seremos salvados
por los espíritus y que éstos no van a permitir lo

que está sucediendo.
Aunque no estoy convencido de lo que digo les grito
que confíen, que sean fuertes. No sé qué más hacer.
“Llegamos a un valle en donde ya se encuentran personas
de otras comunidades vecinas que también han sido capturadas
como nosotros. Todos atados, todos hundidos,

todos desconcertados.
“Han pasado varias lunas y veo cómo los malos se reúnen
para organizar el trabajo y cómo deciden distribuir las tareas.
A la mayoría de los jóvenes varones nos asignan la construcción
de edificaciones, como chabolas pero de piedra. Yo no
tengo ni idea de cómo se hace pero hay personas que se encargan
de enseñarnos.
“Estoy triste porque no he vuelto a ver a Lluvia y a mi hijo.
Nos han separado de tal manera que los niños están en un sitio,
las mujeres en otro y los hombres en otro. Yo trabajo con pie-
dra y es un trabajo muy duro. Siento que me flaquean las fuerzas
por el duro esfuerzo y la situación que nos está tocando
vivir. No entiendo nada de lo que está sucediendo, no sé quién
es esta gente y por qué nos alejan de nuestras tierras y nos obligan
a trabajar. No lo entiendo.
- Pero puedes saberlo, sólo tienes que observar lo que hacen.
- Vale, lo intentaré. Sí, les veo reunidos, hablan entre ellos.
Uno dice que los esclavos son muy dóciles y se ríe. Entiendo
que los esclavos somos nosotros. El otro hace un comentario
desagradable sobre las mujeres que da a entender que están
abusando de ellas. Beben y se emborrachan,

se ríen estruendosamente.
No sé, no alcanzo a saber sus intenciones.
- Sigue escuchándoles.
- El más anciano habla de los “jefes del cielo”, que no sé
quiénes son. Dice que ellos necesitan sangre ya y que están muy
molestos por la tardanza. No lo entiendo. No sé a qué sangre
se refiere pero su comentario hace que varios de ellos se levanten
y se vayan probablemente a cumplir ese encargo. Les sigo
por curiosidad. Van a la choza de los niños y sacan a uno a la
fuerza y se lo llevan. Llegan a una especie de piedra grande y
le colocan allí, obligándole a tenderse boca arriba. El pobre
está muerto de miedo. No es de mi comunidad pero da igual,
no se puede tratar a un niño así. ¡No!
Abrí los ojos e hice el gesto de incorporarme pero Blanca
no me permitió que dejáramos la sesión en este punto así que
continuamos.
- Le han clavado un cuchillo y han extraído su corazón. No
quiero volver a verlo, es muy doloroso. ¿Qué clase de gente
hace una cosa así? Todos ellos están felices y ofrecen la sangre
a los “jefes del cielo” que no sé quiénes son. Quiero terminar.
- De acuerdo, Sofía, cuando diga tres abrirás los ojos y te
sentirás tranquila y relajada. Uno, dos, tres.
No tenía ganas de hablar así que me despedí de Blanca y regresé
a casa. Me sentía muy confundida y muy triste. Tenía una
pena muy grande en mi corazón por la suerte de mi pueblo y
una rabia muy grande también hacia quienes nos

habían esclavizado.
Varios días después Blanca me llamó para ver cómo estaba
y me citó en su consulta para contarme la historia.
- Te voy a contar la historia de nuestro pueblo para que comprendas
lo que sucedió y lo trascendental que fue ese hecho no
sólo para nosotros sino para el resto de los habitantes de este
planeta.
Me dijo que los “jefes del cielo” eran los dioses, que llevan
esclavizando al ser humano desde hace millones de años. Antes
de venir a la Tierra habitaban en Marte hasta que el planeta que
se encontraba entre Marte y Júpiter explotó y sus restos llegaron
a la Tierra acabando con los dinosaurios.
Con el tiempo se instalaron en la Atlántida y desde allí gobernaron
el planeta y a sus habitantes hasta la destrucción de
la gran isla y el consecuente cataclismo que les volvió a sepultar.
Pero volvieron a resurgir en Mesopotamia hace unos siete mil
años, y esta es la parte que nos afecta porque se instalaron en
Sumeria y sometieron a su gente.
También me contó que los dioses y sus hombres ampliaron
desde entonces sus dominios hasta abarcar el mundo entero,
imponiendo su religión, sus leyes y su cultura solar. Todos fueron
obligados a servirles y a realizar los rituales de sacrificio
que les daba la energía que necesitaban para manifestarse.
- Dictadura espiritual –dijo Blanca-. Eso es lo que llevan haciendo
desde hace muchísimo tiempo, utilizando a los seres
humanos de esclavos.
- ¿Y qué pasa con los espíritus buenos? En nuestra comunidad
vivíamos en armonía no sólo con la Naturaleza sino con
nuestros espíritus protectores que siempre cuidaron de nosotros
desde la dimensión espiritual.
- La batalla se desarrolla justamente en la dimensión espiritual.
Cuando vienen los malos los buenos pierden su fuerza
para ayudarnos porque la negatividad espiritual dificulta la conexión
con la luz.
- Éramos muy felices y yo, como Viento, me sentía privilegiado
por ser el guía que velaba por su gente. Ahora que lo
pienso, nosotros vivíamos en un paraíso, ¿no crees?
- Entiendo cómo te sientes porque a mí me pasa lo mismo
–dijo Blanca-. Después de que reviví esa experiencia me siento
unida a la comunidad y a su gente. Nunca en ninguna de mis
anteriores vidas había sido tan feliz como en esa. Era el guía
espiritual y los espíritus me mimaban, me llenaban de paz, me
daban tanto y tanto quería repartir. Sí, un auténtico paraíso.
- Tengo que saber qué pasó con Lluvia y con mi hijo. Necesito
conocer esa parte de mi pasado para comprender mejor
mi presente.
- Poco a poco, Sofía. Es todo muy profundo y necesitas procesar
la información. Son como piezas de un puzle que vas colocando
hasta que ya todo el puzle está completo y puedes, por
fin, desentrañar el mensaje.
Lo dejamos en este punto y me fui a casa. Pasaron varios
días en los que no podía dejar de pensar en la comunidad y en
lo que sufrimos cuando fuimos capturados. No podía quitármelo
de la cabeza. Pensar que Lluvia era Gabriel y que tuvimos
un hijo en el pasado formando un hogar me hacía feliz. Pero
necesitaba saber más, quería saber si volví a ver a Lluvia y a mi
hijo y qué había sido de ellos.
Era muy curioso porque me preocupaba de mi propio hijo
y yo nunca, en esta vida, había sido madre pero esta experiencia
estaba empezando a despertar en mí el instinto de la maternidad.
Disfrutaba pensando que formaba un hogar con Gabriel
y teníamos un hijo.
En las posteriores sesiones se fueron aclarando mis dudas.
Tras la llegada de los dioses y sus sacerdotes no volví a ver a
Lluvia y a mi hijo por lo que el tormento espiritual que yo viví
fue inmenso. También descubrí que los tres habíamos

sido sacrificados
a los dioses en una misma celebración que se llamaba
“la danza de la serpiente”.
Entonces me vi a mí misma como Viento en la dimensión
espiritual reuniéndome con mis seres queridos que iban llegando
unos tras otros tras ser asesinados por los sacerdotes.
Aunque los malos espíritus querían arrastrarnos consigo los
buenos consiguieron que permaneciéramos unidos. Todo un
logro porque fuimos los únicos que escapamos de ellos en la
dimensión espiritual.
Así fue como volvimos a reunirnos con los espíritus buenos
que nos habían ayudado cuando teníamos cuerpo.

Juntos planeamos
una estrategia a seguir para vencer a los dioses y deshacer
aquello que habían hecho.
Éramos conscientes de que necesitábamos ser más numerosos
pero comenzamos con un plan de expansión que consistió
en atraer a nuestro grupo a todos los espíritus buenos
que estuvieran dispuestos a luchar para liberar al ser humano
de la esclavitud.
Con los años el grupo se fue ampliando y al día de hoy
somos mayoría.
Cuando hablé con Blanca le pregunté una duda que venía
planteándome desde hacía mucho tiempo:
- Si el bien está por encima del mal, ¿por qué los malos nos
dominan?
- Buena pregunta. Lo llevan haciendo desde hace mucho
tiempo pero siempre terminan fracasando, por eso resurgen
como el Ave Fénix cada cierto tiempo porque pierden la batalla.
No son invencibles. Fracasaron en La Atlántida cuando una
princesa atlante revolucionó al pueblo contra ellos. Les contó
que los dioses les tenían esclavizados pero que eso no era normal
y que podían liberarse de ellos si querían pero debían estar
unidos. Les ofreció las claves para su liberación y el pueblo, en
masa, se rebeló contra los dioses y sus sacerdotes.
“Aunque esa mujer fue asesinada sin embargo sembró la semilla
de la rebeldía cuando lo que imperaba era la sumisión.
Tras la destrucción de la Atlántida, que fue el final de esa contienda,
los seres humanos vivieron libres y felices como en un
paraíso terrenal hasta que los dioses volvieron a instalarse en
Mesopotamia.
“Esa mujer, que accedió a los conocimientos que le permitieron
comprender la realidad y ayudar a los demás, fue conocida
como Eva. Eva accedió al Árbol de la Ciencia y fue
sacrificada a los dioses por ello aunque pertenecía a la dinastía
dirigente. El jefe de los dioses no perdonó su rebeldía y castigó
a todas las mujeres por lo que ella había hecho, maldiciéndolas
y sometiéndolas al hombre. Es por lo que el amor no prospera
en este mundo. Cuando surge el amor los malos espíritus siempre
se meten por medio. No hay amor sin batalla.
En posteriores sesiones profundizamos sobre nuestra vida
en la dimensión espiritual tras nuestro asesinato en Sumeria y
lo que descubrí me transformó por completo. No fui la misma
desde entonces:
- Nos encontramos en la dimensión espiritual en la zona de
Sumeria observando lo que sucede a nuestro alrededor en la
dimensión física. Me siento feliz porque estoy con Lluvia y
Águila, mi hijo. También estás tú pero te veo rejuvenecido y
brillante. Ya no eres un anciano más bien pareces un joven.
También veo a otros integrantes de nuestra comunidad porque
la comunidad entera se ha trasladado a la dimensión espiritual,
y esto es obra de nuestros espíritus bellos. Sabía que no nos
defraudarían. No pudieron evitar nuestro sufrimiento y muerte
pero sí impidieron que los dioses nos arrastraran hacia su di-
mensión espiritual, lo que es fabuloso. Hemos conservado
nuestra comunidad porque estamos unidos y somos fuertes si
no ya nos habrían separado.
“Me produce satisfacción tener a mis seres queridos cerca
de mí y mucha tristeza observar a los sacerdotes y sus hombres
maltratando, en la dimensión física, al resto de las personas.
“Nos están entrenando para un plan. Es un proyecto a largo
plazo del que sólo tenemos algunas pistas. El objetivo es observar
los planes de los malos, ver cómo actúan y anular su
poder sobre los humanos.
“Tenemos que trabajar duro porque Eva debe regresar a la
dimensión física para continuar con su labor y no sabemos
cuándo pero estamos preparando ese acontecimiento,

esa encarnación.
“Es un proyecto importante cuyo objetivo es abrir los ojos
a los humanos para que se den cuenta de que pueden ser libres
y felices y de que la esclavitud no es natural.
Blanca decidió terminar la sesión en este punto.
Durante toda la semana estuve pensando en el plan. Me sentía
especial, sentía que formaba parte de un proyecto a gran escala
por el bien de los demás. Mi orgullo iba en aumento a la
par que la seguridad en mí misma.
Ahora mi vida tenía sentido y cada cosa que veía o hacía lo
analizaba desde un punto de vista diferente. Mi mente se expandía
a la par que mi felicidad porque es feliz aquél que sabe
que tiene poder para cambiar las cosas y aquél que sabe cuál es
el problema y cómo solucionarlo.
Y así me sentía, henchida, importante y llena de ilusiones.
A lo largo de las siguientes semanas Blanca me habló de
Amor. Me dijo que la mayor enfermedad de nuestra sociedad
es la falta de amor, el no sentirse queridos, cuidados, protegidos,
correspondidos. Pero que esa es una falsa realidad puesto
que nunca estamos solos.
También me aconsejó estar abierta a la energía del Amor y
ser un canal de esa energía, puesto que Amor es igual a evolución.
Según ella había experimentado el Amor es el mayor poder
que existe puesto que ayuda a transformar las energías negativas
en positivas. Y esto es así porque nuestros pensamientos
crean ondas electromagnéticas que se transmiten

en una determinada banda de frecuencia.

Todo es cuestión de vibración.
Por eso los seres humanos tenemos capacidad para vencer
al mal. Mediante la alta frecuencia del Amor Cósmico podemos
transformar el mundo en el que vivimos y ser creadores conscientes
de nuestra vida.
Cuantas más personas utilicemos la energía del Amor más
fácil será conseguir el fin deseado.

 

CAPÍTULO QUINTO
EL GRAN PROYECTO

 

Gabriel seguía en mi mente de noche y de día. Mi amor
hacia él aumentaba conforme conocía nuestro pasado en
común y el sufrimiento que nos unió.
No dejaba de pensar en nuestro hijo. Me sentía como la
madre que tiene un hijo y que no sabe de él durante mucho
tiempo y desea hacerlo.
Quise saber qué había sido de él y preparamos una sesión
con ese objetivo. Descubrí que quien había sido mi hijo era
ahora mi padre y me quedé muy desconcertada y decepcionada
y no sabía por qué.
Era cierto que entre mi padre y yo había un vínculo muy estrecho
pero, no sé, esperaba algo más, algo que no sabía qué
era.
Blanca me dijo que, cuando estuviera preparada, me daría a
conocer una gran noticia relacionada con un hijo que Gabriel
y yo íbamos a tener. Me sentía muy contenta porque lo que me
dijo significaba que se iba a hacer realidad mi sueño de estar
con él y formar un hogar.
En sesiones posteriores descubrí que nuestra comunidad era
la encargada de preparar el regreso de Eva y los que la protegerían.
Esto no era algo que sucedía de un día a otro, la preparación
de la encarnación de Eva duró miles de años. Miles de
años de batallas espirituales, de éxitos y derrotas, de sufrimiento
inmenso y a veces de impotencia.
Pero cuando nos caíamos nos volvíamos a levantar y siempre
había alguien a nuestro lado que se encargaba de darnos
ánimos para seguir luchando. Fueron tiempos difíciles.
También supe que Eva no podía encarnar como mujer porque
las mujeres no podían tener acceso al conocimiento ya que
la religión de los dioses así lo tenían establecido. No sólo no
tenían derecho a estudiar sino que eran sometidas y abusadas
desde la infancia y muchas de ellas abandonadas y condenadas
a la prostitución o a la mendicidad.
Eva formaba parte de nuestra comunidad y también de la
Comunidad Primigenia por lo que conocía perfectamente al
jefe de los dioses y sabía qué debía hacer una vez encarnada y
qué debía evitar.
Acordamos que debía encarnar como hombre porque una
mujer nunca iba a ser escuchada y sí apedreada o violada. También
decidimos que nacería en Nazareth.
Aunque tenía mi mente saturada de información nunca era
suficiente y quería saber más. Reconocía que mi mente estaba
más tiempo en el pasado que en el presente, y recordé lo que
Blanca me dijo un día:
- Debes recordar tu pasado para liberarte de él, por muy doloroso
que sea. Cuando se conoce el pasado se comprende el
presente y cuando el pasado se asimila se vive más plenamente
en el presente y se puede programar el futuro.
Pero necesitaba saberlo todo y le pedí a Blanca que me hablara
de mi futuro hijo con Gabriel.
Tras organizar su mente como la persona que tiene algo importante
que decir y quiere hacerlo lo mejor posible, me dijo:
- Hace millones de años el jefe de los dioses y nosotros formábamos
parte de la misma comunidad. Era un ser brillante,
atractivo, seductor, poderoso e irradiaba luz por todos lados.
“Pero un día se extravió deseando ser el centro del universo
y que todo girara a su alrededor, arrastrando a muchos espíritus
consigo. Se alejaron de la comunidad y crearon otra con otras
normas, otras reglas y oscuros objetivos.
“Verás, yo le amo, es mi otra mitad pero lleva extraviado demasiado
tiempo cometiendo siempre los mismos errores una
y otra vez. Fracasa y empieza de nuevo, se hunde y vuelve a
empezar.
“Yo sé que sufre porque lo que hace ya no le aporta felicidad,
echa de menos su vida en la Comunidad Primigenia.
“Me consta que quiere cambiar, que ansía la transformación
espiritual porque lleva sufriendo mucho tiempo. El poder ya
no le aporta la felicidad de antaño y sus fieles seguidores ya no
son tan fieles porque sólo les interesa su propio poder.
“Se ha quedado solo. Voy a visitarlo con frecuencia en mis
viajes astrales. Al principio me rechazaba pero, con el tiempo,
he conseguido que acepte mi presencia y que se plantee cambiar.
“Esto supondría el final del reinado del mal en el planeta y
la única manera de que se redima es naciendo como

bebé indefenso.
Pero no puede nacer en cualquier familia, sólo en la
que sepa de qué va esto, aquélla que pueda amarle.
- ¿Y de qué va? –por primera vez me sentía desconcertada
ante Blanca. Lo que me estaba contando era muy extraño pero
más extraño es lo que pensaba que me iba a decir.

No me equivoqué.
- Gabriel y tú debéis ser los padres.
No hablé, me parecía increíble oír a Blanca hablar de amor
relacionándolo con el jefe de los dioses. ¿Amor? ¿Acaso tuvo
amor para liquidar a los míos y para hacer lo que está haciendo?
- No pienso traer a este mundo a un demonio.
Me fui y no volví a hablar con ella en dos semanas. Pensé
que se había vuelto loca, ¿cómo se le ocurría plantearme una
cosa así? Pero no hacía más que darle vueltas y vueltas al
asunto. Claro que quería tener un hijo con Gabriel pero de ahí
a verme como protagonista de una película de terror, no.
Después comprendí que si vienes con un objetivo a este
mundo debes cumplirlo y que a lo mejor un acto de amor por
mi parte supondría la liberación definitiva del sufrimiento en
el planeta. Sin jefe, la organización se desmantelaría.
También pensé que un bebé que vive en un ambiente espiritual
positivo es un regalo del cielo y siempre se le puede limpiar
y proteger para que no se contamine.
El caso es que empecé a obsesionarme con el tema. Lo que
por un lado me aportaba un protagonismo mundial por el otro
podía ser muy complicado espiritualmente para mí.
Necesitaba saber más y acudí a Blanca disculpándome por
mi comportamiento.
- No tienes por qué hacerlo porque creo que has reaccionado
con normalidad. Era también necesario que te tomaras
un tiempo para recapacitar sobre el asunto. Tanto tiempo en
la lucha más el conocimiento de mi alma gemela, porque le conozco
mejor que nadie, me permiten decirte, con absoluta seguridad,
que no tienes nada que temer, que siempre estarás
protegida y que todos te ayudaremos porque este es un proyecto
de todos.
- Gracias, Blanca. Ahora dime, ¿por qué estás tan convencida
de que esta vez es la definitiva y que el jefe de los dioses
no vuelve a levantar su imperio?
- Te lo he explicado, eso ya no le aporta felicidad y porque
se ha dado cuenta de que siempre termina igual porque la
fuerza espiritual de los humanos es cada vez mayor.
- Si me quedo embarazada sé que los espíritus buenos me
protegerán pero quiero que me digas si nuestras vidas van a
correr peligro por afrontar este reto.
- Este proyecto lo llevamos preparando hace dos mil años,
no es algo que se haga de un día para otro. Y ahora se dan las
circunstancias necesarias para que el plan prospere. A ver, tenemos
que luchar, pues claro que sí. Cuando los malos se enteren
que su jefe va a nacer procurarán que no lo haga pero
sabemos que no lo conseguirán porque somos fuertes y estamos
unidos. Se da la circunstancia de que nosotros somos
ahora los fuertes y ellos los débiles y desunidos, sólo luchan
entre ellos para ver quién es el más poderoso y quién es el que
recibe las auténticas inspiraciones de su dios. Ni siquiera se dan
cuenta de que su dios ya no les inspira, ya no les ordena

y ni siquiera les castiga.

Creen que es él el que les habla cuando en
realidad son espíritus malos que se hacen pasar por él. 
Viven

en el caos y empiezan a ser conscientes de ello.
- ¿Cuándo me quedaré embarazada?
- En el mes de agosto.
- ¿Este agosto?
- Sí, claro.
- Pero si falta menos de un mes.
- Tranquila, está todo controlado.
- ¿Cuándo veré a Gabriel?
- En unos días. Tienes que tener en cuenta que, cuando te
quedes embarazada, deberemos librar otra batalla. Los malos
se empeñarán en que abortes y nosotros en proteger a vuestro
hijo para que venga al mundo.
“Muchas parejas se rompen justo cuando viene un hijo o
cuando se van a vivir juntos, cuando va a suceder algo que su-
pone un vínculo en el amor. Ahí es cuando los malos espíritus
hacen de las suyas procurando separar a la pareja. Cada ruptura
conseguida es un éxito para el mal.
- ¿Por qué quieren romper el amor?
- Si vivimos con amor vivimos conectados con la Fuente.
Lo que ellos quieren es romper nuestro vínculo con Dios para
poder manipularnos mejor. Cuando encontramos a nuestra
alma gemela nos convertimos en auténticos canales de energía
positiva. Ten en cuenta que si vivimos separados de nuestro
otro yo nos sentimos vacíos y tristes.
“Destruyendo el amor nos hacen más vulnerables porque
el amor es la energía más fuerte que existe en el universo, y un
mundo en donde las almas gemelas estén juntas es una explosión
de energía positiva que nos haría invencibles.
- Suena muy bien. Sí, Blanca, me siento preparada para asumir
este reto. Lo que más deseo en el mundo en estos momentos
es quedarme embarazada de Gabriel. Es lo que más feliz
me haría en la vida.
- Te estamos ayudando. Gracias, Sofía, por entender que primero
están los demás antes que nosotros y nuestros deseos
egoístas. Es muy generoso de tu parte aceptar el proyecto. Para
mí es un acto de amor que te honra y que va a permitir que el
mundo cambie drásticamente. Cuando vuestro hijo sea joven
y esté preparado volverá a ser el guía que fue hace millones de
años. Volverá a iluminar a los demás con su luz y seducirá como
sólo él sabe hacerlo. Con todo el conocimiento que le aporta
haber sido él el organizador de todo, sabrá cómo destruir los
restos de su imperio en aras de un mundo mejor.
- Es mi hijo y ya le quiero. ¿Cómo puede ser que durante
meses haya vivido odiándole por haber sido el culpable de
nuestro sufrimiento y que ahora sienta amor por él?
- El poder del amor es inmenso y transformará el mundo.
De parte de nuestros espíritus tengo que transmitirte su agra-
decimiento. Están felices de que hayas aceptado y me comentan
que confiaban en que así lo harías porque fuiste tú la que
asumiste esta misión antes de encarnarte como Sofía.
- Solo que no lo recuerdo. Gracias, bellos espíritus –dije mirando
a mi alrededor mientras lanzaba un beso al aire-. Blanca,
ya conozco mi historia, sé quién soy, quién fui y hasta quién
seré y cómo transcurrirá mi vida. Y todo esto te lo debo a ti,
pero poco sé sobre ti y me gustaría saber más. Sobre todo me
intriga que seas el alma gemela del jefe de los dioses y tú seas
justo el lado opuesto, el de la luz.
- Por eso debes confiar en mí cuando te digo que tu futuro
hijo será un ángel de luz. Ya lo éramos antes. Éramos iguales,
poderosos, seductores, nos amábamos por encima de todo y
vivíamos en paz y armonía. Cuando se desvió del camino quise
impedírselo pero fue imposible. Todos babeaban detrás de él
y yo era la que sobraba, la que molestaba. Menos mal que mis
hermanos espirituales me apoyaban y siempre lo hicieron. Por
eso decidimos encarnarnos una y otra vez, siguiendo sus huellas,
para desviarle de su camino y llevarlo de nuevo a la luz.
“Le añoraba, le necesitaba, no podía vivir sin él y, siempre
que podía, acudía a la dimensión espiritual y

le buscaba dondequiera que estuviera. El problema

es que siempre estaba con
quien no debía y eso me partía el corazón una y otra vez. Ya
no me necesitaba como yo a él, era feliz recibiendo halagos y
todo tipo de atenciones. Yo sobraba y encima me despreciaba
delante de los demás como signo de su poder masculino sobre
el femenino, como símbolo de su patriarcado.
- Has debido sufrir mucho.
- Como todos los demás. Todos sufrimos por amor cuando
no estamos con nuestra alma gemela. Sin ella estamos incompletos.
A veces tu alma gemela es tu padre o tu hermano, no
necesariamente tiene por qué ser un amor de pareja. Existen
muchos tipos de amor y las mismas personas deciden qué tipo
de relación van a tener, antes de encarnar.
- Estoy aprendiendo mucho sobre la vida y a pasos agigantados.
- Porque se acelera el proceso. Después de tanto dolor se
abre la esperanza. Tu embarazo es la esperanza de los habitantes
del planeta y –me miró a los ojos- sé que voy a amar a ese
niño y te ayudaré a educarlo en los valores espirituales.
- ¿Quién mejor que tú para hacerlo? Además, eso me da
mucha tranquilidad. Serás su madrina espiritual.
- Trato hecho.

 

CAPÍTULO SEXTO
AMOR DE MADRE

 

Esa misma noche tuve un sueño: veía, entre nubes, que un
bebé era transportado hacia mí desde el cielo. Estiré mis
brazos y le agarré acercándolo a mi pecho.
Me desperté pensando en el bebé. De repente le vi tumbado
a mi lado. Abrí y cerré los ojos varias veces y él seguía junto a
mí. Sabía que sólo yo podía verle.
- Hola, mi bebé. ¿Cómo estás?
Era un bebé recién nacido, con los ojos cerrados y una sonrisa
de satisfacción.
Conforme transcurría el día pude comprobar que permanecía
a mi lado en todo momento, daba igual lo que yo hiciera,
ahí estaba él. Si me sentaba se colocaba en mi regazo y si me
tendía se ponía encima de mí.
Pensaba que, tarde o temprano, desaparecería y volvería a la
dimensión espiritual hasta el momento de la concepción pero
me equivoqué.
Llamé a Blanca:
- A que no sabes quién está conmigo. No te lo puedes ni
imaginar. Voy para tu consulta y lo hablamos.
Estaba emocionada pero también pensaba que todo podría
ser producto de mi imaginación.
Cuando entré en la consulta de Blanca ella no me vio, su mirada
se centró en mi pecho. Se me acercó, observó mi pecho y
yo pensé que me iba a abrochar el botón de la camisa pero la
cara de tonta que puso me hizo comprender lo que realmente
estaba sucediendo.
- No puedo creer que tú también le veas –le dije.
- Es un bebé precioso.
- No me dijiste que esto iba a pasar, habría estado preparada.
- No lo sabía –me dijo sin mirarme.
- Límpiate la baba, madrina. ¿Se puede saber qué hago yo
con un bebé espiritual? Aunque te parezca una tontería no sé
si hay que darle de comer y qué atenciones necesita. ¿Y si se
aleja y le pierdo de vista? Blanca, escucha, te estoy hablando a
ti. Oye.
Le toqué el hombro y me miró.
Nunca había visto esa mirada en ella. Reflejaba ternura pero
también una especie de debilidad que nunca había transmitido.
- Vente a vivir conmigo –me dijo.
Entendía lo que me estaba pidiendo y por qué.
- No puedo, mi madre…
- Olvídate de tu madre. Esto –dijo señalando al bebé- es más
importante que todo lo demás. No salgo de mi asombro. ¿eres
tú, cariño? –dijo tocándole la nariz.
Ese mismo día me trasladé a vivir con ella en contra de la
opinión de mi madre a la que no tuve que convencer de nada,
simplemente no le hice caso. Lo que tenía entre manos era tan
importante que nada podía frenarme.
Al día siguiente me llamó Gabriel y quedamos en vernos.
Entendí que el hecho de mudarme me beneficiaba en mi relación
con él ya que mi madre siempre intentaría estropeármelo.
Nos vimos.
- Hola, Sofía, ¿cómo estás?
Emocionada, pero no se lo dije. Me preguntaba si él vería al
bebé pero pude comprobar que no. Sólo me miraba a los ojos
y no desviaba la mirada por ninguna circunstancia.
- Bien, ¿y tú?
- Te echo de menos, no hago más que pensar en ti. Lo sabes,
¿verdad?
- Sí –qué feliz me sentía en esos momentos inolvidables-.
Yo también pienso mucho en ti, a todas horas. Yo creo que a
esto se le llama amor, ¿no crees?
Gabriel sonrió y la cara se le iluminó. ¡Qué guapo es! –pensé.
A partir de ese momento empezamos a comunicarnos todos
los días y a vernos. El bebé seguía a mi lado pero cuando estaba
con Gabriel también se colocaba encima de él. Yo tenía que
disimular para que no se diera cuenta de lo que estaba viendo
y no tener que darle explicaciones, pensaba que aún no era el
momento.
Transcurrieron los días, nos veíamos, hablábamos pero no
teníamos intimidad, a lo sumo besos y abrazos.
Cuando podía surgir una oportunidad de estar juntos siempre
se frustraba. Era curioso cómo todo se conjugaba para que
Gabriel y yo no pudiéramos concebir.
Lo comenté con Blanca y ésta me dijo que era normal y que
si tenía que esperar a agosto para estar con él en la intimidad,
que así lo hiciera.
- ¿Castidad a mis años?
- No es cuestión de castidad sino de que los malos espíritus
no os van a dejar, por lo tanto no pierdas el tiempo intentándolo.
- Gracias por el consejo.
Nos reímos a carcajadas.
Estaba viviendo los días más felices de mi vida y se acercaba
agosto.
- ¿Cuándo será el acontecimiento? –quise saber.
- El uno de agosto. Ya tenemos información sobre su sexo
y será una niña. Es mejor que nazca como mujer para que se
dé cuenta de todo el daño que ha hecho a las mujeres. No queremos
que se sienta culpable pero sí es necesario que así sea
para que se equilibre la balanza. Y será una gran mujer, no te
quepa la menor duda.
- ¿Y por qué en agosto y no en otro mes?
- Para que tu hija nazca en abril bajo el signo de Aries. El
parto se adelantará y nacerá el 19 de abril, en el último decanato.
Los que nacen bajo el signo de Aries son líderes natos,
siempre están a la cabeza. Cuando se proponen algo por regla
general lo consiguen y sirven de avanzadilla,

por lo tanto es necesario
que tu hija nazca cuando el sol se encuentra en el signo
de Aries y que tenga como ascendente a Venus que le aportará
la dulzura que le falta y la creatividad. Será una guerrera del
amor. Todo está programado, hasta el más mínimo detalle.
- El planeta de Aries es Marte que le aportará la energía que
necesita.
- Y no te extrañes si vocifera con frecuencia para que le prestes
atención. Siempre querrá tener la razón y mandar en todas
las circunstancias. A medida que crezca y se haga más fuerte
mostrará un comportamiento temperamental, no se le podrá
llevar la contraria. Pero su enojo no es duradero. Tras una explosión
periódica tu hija os brindará una amplia y radiante sonrisa
de triunfo. Será muy generosa pero su generosidad se
acabará si alguien hiere sus sentimientos o se interpone en el
camino de algo que ella quiere hacer o del lugar donde quiere
llegar. Le encantarán los desafíos, aprenderá rápidamente. Un
par de humillaciones y su ego de marciana le llevará a esforzarse
de tal modo que subirá de un salto varios peldaños. Tendrá
una imaginación vivaz, será soñadora y sentimental, tan
ingenua como tenaz, tan suave como persistente…
Sin duda habría seguido sin parar describiendo cómo iba a
ser aquél al que tanto conocía pero sonó el teléfono. Era Gabriel.
Me proponía una escapada de fin de semana, los dos
solos. Por supuesto que le dije que sí.
Blanca, que estaba escuchando la conversación, subió su
dedo pulgar en señal de que todo iba bien. El domingo era día
uno de agosto.
Fue el fin de semana más romántico y más importante de
toda mi vida. Gabriel y yo nos fundimos en un solo ser y decidimos
no volver a separarnos nunca más.
Dos semanas después confirmé que estaba embarazada.
Quedé con Gabriel para darle la noticia. Al principio parecía
un poco aturdido pero reaccionó bien. Me cogió en brazos, me
zarandeó y besó y me dijo que se sentía el hombre más feliz
del universo. Pero, curiosamente, no volví a saber de él en muchos
días.
- No me lo puedo creer –le dije a Blanca-. Le llamo y no me
coge el teléfono. Sabe que soy yo y me evita.
- Es normal. Sigue casado con una bruja y probablemente
él le dijo que se quería separar y ella le hizo otra brujería.
Cuando ellos quieren separarse ellas les amarran. Soy experta
en el tema, no te preocupes porque le estoy limpiando y pronto
volverá contigo.
Efectivamente volvió veinte días después, como si nada hubiera
pasado y reanudamos nuestra relación mientras gestionaba
su divorcio. Sabía que esa bruja no nos lo iba a poner fácil
pero contaba con ayuda espiritual de primera así que no me
preocupaba.
Con la entrada del equinoccio de otoño tuve una amenaza
de aborto pero los espíritus estuvieron protegiéndome todo el
tiempo para que el embarazo siguiera su curso.
Mes a mes la relación entre Gabriel y yo se consolidaba. No
hacían falta palabras porque nos entendíamos con la mente.
Habíamos establecido una comunicación telepática tan fluida
que en muchas ocasiones la sustituimos por el uso del móvil
cuando estábamos lejos el uno del otro.
Sabíamos a cada momento cómo estaba el otro y si necesitaba
algo, y nuestro amor crecía día a día a la par que mi barriga.
Cuando llegó la fecha del parto todos los espíritus se movilizaron
para asistir al mismo. Me sentía protegida y segura.
El parto fue muy bueno y ver la cara de mi hija la experiencia
más extraordinaria de mi vida. Decidimos llamarla Lluvia en
recuerdo de nuestra vida en la comunidad.
- Debes saber que tienes una hija superdotada –me dijo un
día Blanca-. Posee muchos poderes innatos y es necesario que
desarrollemos sus capacidades desde pequeña. Debemos hablarle
como a una adulta y explicarle quién es y a qué ha venido
porque si no lo hacemos corremos el riesgo de que se olvide.
Constantemente contaba a mi hija historias que hablaban
de su pasado para que se fuera familiarizando con él, y de la
vida de nuestra comunidad. Así creció en la certidumbre de
que tenía poderes para cambiar el mundo y que contaría con
la protección necesaria para llevar a cabo su labor.
Nuestra vida discurrió de forma plácida y Lluvia nos colmó
de satisfacciones. Era el centro de atención y eso le gustaba.
Cuando cumplió los veintidós años ya tenía dos carreras terminadas
y muchos títulos a sus espaldas. También dominaba
tres idiomas.
La comunidad decidió que ya estaba preparada para comenzar
su misión y Blanca fue la encargada de transmitirle el mensaje:
- Querida Lluvia. Nos has hecho muy felices en todos tus
años con nosotros y te agradecemos que hayas compartido
parte de tu vida con quienes te queremos. A partir de ahora
quienes te necesitan son los demás. Ya sabes a lo que me re-
fiero. Es necesario que sueltes amarras y navegues por ti sola
para forjar tu espíritu sin el apoyo de quienes siempre hemos
estado a tu lado. Sabes que contarás siempre

con nuestra protección espiritual

pero el destino te llevará por lejanos lugares
y posiblemente durante años. Llegó el momento de partir.
El corazón se me encogía aunque entendía que debía ser así.
No sabía cómo podría vivir sin verla, sin tocarla. Gabriel estaba
muy triste también.
Lluvia comenzó así un viaje que le llevaría a dar la vuelta al
mundo para conocer la realidad del planeta en el que vivía y
como curso intensivo de iniciación.

 

CAPÍTULO SÉPTIMO
LA MISIÓN

 

La misión de Lluvia consistía en recorrer el planeta para observar
las necesidades de su gente y empezar a sembrar la
semilla de lo que, años después, supondría la liberación definitiva
de los seres humanos de la esclavitud y la caída de los dioses
y sus hombres.
Por supuesto no estaba sola. Sus amigos y hermanos de la
comunidad la guiaban y protegían desde la dimensión espiritual
y ella tenía la capacidad de verles y escucharles.
El haber desarrollado esas capacidades desde niña le había
permitido relacionarse con los espíritus con la misma naturalidad
que lo hacía con los humanos.
Algunos compañeros de estudios pensaban que era rara
pero en el fondo le tenían envidia porque Lluvia no sólo era la
primera de su clase y casi siempre la delegada sino

que les superaba con creces.
Sobre todo fueron las mujeres las que más daño le hicieron.
Algunas le tenían envidia por su belleza, inteligencia y bondad.
También por ser sumamente seductora. En varias ocasiones
Blanca y yo tuvimos que quitarle brujería de dos compañeras
de clase que quisieron su desgracia porque los chicos sólo le
prestaban atención a ella. Pero con nosotros habían topado.
Entendí que mi hija era la persona más protegida del planeta
y que nadie podría jamás hacerle daño porque no lo íbamos a
permitir.
Por eso la dejamos marchar, con la seguridad de que estaría
bien y de que llevaría a cabo la misión para la que se estuvo
preparando veintidós años.
Habíamos hecho un buen trabajo en equipo y nos sentíamos
muy orgullosos de ello. Después de tantos años de lucha y esfuerzo
conseguimos llegar al punto con el que tanto habíamos
soñado.
Ver partir a Lluvia nos llenó de emoción porque éramos
conscientes de la trascendencia de su viaje.
Un día Lluvia regresó. Tras ocho años recorriendo el mundo
y conociendo a su gente, y después de ver las tremendas injusticias
que se cometen en este planeta, se sentía madura y preparada.
- Mamá –me dijo-. He llegado a la conclusión de que en este
planeta no se puede ser feliz porque, aunque nosotros vivamos
en paz y armonía, el resto de los habitantes de este planeta no.
Mientras alguno de mis hermanos sufra, yo no puedo sentirme
plena al cien por cien.
- Por eso tenemos que cambiar las cosas, para aportar a los
demás la felicidad que conocemos y la dicha de estar conectados
con la Fuente.
- El problema es el dinero.
- ¿A qué te refieres?
- La gente sufre porque no tiene dinero para comprar comida,
casa o para cubrir sus necesidades básicas. La mayoría
de la gente en este planeta no tiene el dinero que necesita para
estar mínimamente tranquilos y en paz.
- Esa es la trampa de los dioses. Recuerda que vosotros fuisteis
quienes impusieron el dinero en Sumeria.
- Sí. Queríamos dominarlo todo, controlarlo todo y someter
a la gente. ¡Cuánto daño hemos hecho! Es algo que debemos
cambiar y cuanto antes. Sé que no es fácil pero debo conseguirlo.
- Sabes que cuentas con todo nuestro apoyo.
- Sí, mamá. Tengo que pensar en ello.
Lluvia sufría por los demás y eso era algo que yo no podía
ni debía evitar. Era necesaria la empatía que conllevaba sufrimiento
para motivarla a deshacer aquello que durante tanto
tiempo había hecho mal.
La labor de Lluvia consistía es servir de lazo de unión entre
al Cielo y la Tierra, entre la dimensión espiritual y la material.
Como canal de energía positiva tenía la misión de conectar
todos los espíritus para elaborar una gran antena que, a su vez,
canalizara la Energía Cósmica.
De esa manera el planeta estaría iluminado. Ella lo sabía porque
había participado en el proceso inverso. Cuando dirigía a
los dioses se encargó de perturbar los canales de comunicación
de los seres humanos con sus espíritus buenos.
A partir de ahí los seres humanos invocaban a los buenos y
venían los malos, manipulando sus mentes y dirigiendo sus
vidas por un camino equivocado.
Ella debía deshacer aquello que había hecho y sabía cómo.
Cuando tenía dudas consultaba con nosotros o con sus espíritus
teniendo la seguridad de que nunca estaría sola en este proyecto.
Su relación con Blanca era sumamente estrecha. En algunas
ocasiones llegué a ponerme celosa porque le hacía más caso a
ella que a mí. Las palabras de Blanca impactaban más en su
mente que las mías y bueno, me molestaba aunque era consciente
de que era normal e incluso necesario que así fuera.
- ¿Has pensado qué vas a hacer, cómo vas a empezar a dar
forma a tu misión en el mundo? –le pregunté un día.
- Tengo algunas ideas. Pienso que la mejor manera de llegar
a la mayor cantidad de gente posible es a través de los medios
de comunicación, radio, televisión, internet. Estos medios me
servirán de plataforma para transmitir el mensaje. Sé que necesitaré
al menos una década para que la semilla fructifique
pero debo empezar cuanto antes.
- Eso está muy bien. Te aportaremos las herramientas que
necesitas porque sabemos lo importante que es que todos reciban
el mensaje.
- Todos deben beneficiarse y activarse. Mi objetivo es despertar
a unas personas que están dormidas pero que no saben
que lo están. Y están dormidas porque dormimos sus conciencias
para que no recordaran quiénes eran y así poder manipularlas
mejor.
“Les hicimos creer que yo era Dios, el creador de todo
cuanto existe, y ellos lo aceptaron. Quienes lo cuestionaron
fueron cruelmente asesinados. Tengo en mi memoria todos los
asesinatos cometidos, no se me olvida ninguno. Ya no me atormenta
como antaño, cuando era una adolescente y empezaba
a coger las riendas de mi vida conociendo la historia del pasado
en su totalidad.
- Decidimos desvelarte toda la información de tu pasado
cuando tenías dieciocho años porque te vimos preparada para
asimilarlo sin hundirte. Sabemos que fue doloroso para ti pero
también te dio el impulso que necesitabas para comenzar con
el plan.
Nos abrazamos y besamos. Estábamos muy unidas.
Sabía que Lluvia nunca podría ser feliz en este mundo a nivel
sentimental. No podría tener a su alma gemela como pareja
porque su alma gemela era Blanca. Esto se programó así porque
era necesario que sufriera el amor, que lo añorara, que lu-
chara por él, a la par que permitía que se dedicara al cien por
cien al proyecto. Nada de pareja, nada de hijos y sí dedicación
plena a los demás.
Ella había aceptado esas normas puesto que su objetivo era
hacer de este mundo un mundo mejor. Ya tendría tiempo de
ser feliz en el amor cuando se acabara su ciclo en la Tierra, tras
haber dejado plantada la semilla de la renovación y haber saboteado
todos los cimientos sobre los que se sustentaban sus
imperios.
Y sólo disponía de veinte años para conseguir sus objetivos.
Al cumplir los cincuenta acabaría su misión y

retornaría a la dimensión espiritual para ser feliz por primera

vez en mucho tiempo.
Durante esos veinte años Lluvia trabajó duró para darse a
conocer como líder espiritual y poder transmitir su mensaje.
Año tras año conseguía más seguidores ávidos de poseer los
mecanismos necesarios para deshacer las infraestructuras que
durante miles de años habían creado los dioses.
Consiguió lo más importante, que el dinero desapareciera
de la vida de las personas. El colapso económico que provocó
el mismo sistema en declive permitió sentar las bases de una
economía de servicios que nada tenía que ver con la anterior.
El trueque, el intercambio y la prestación de servicios a la
comunidad permitía cubrir las necesidades básicas. La solidaridad,
la cooperación y el altruismo era lo más demandado
puesto que la sociedad había evolucionado de una sociedad
material a una espiritual.
Los valores espirituales estaban en alza y lo más importante
era crecer espiritualmente con el objetivo de ser felices y de
hacer felices a los demás, respetando las Leyes Universales.
Lluvia había sabido transmitir esas leyes con una maestría
típica de un espíritu anciano. Su sabiduría envolvía a quienes la
escuchaban y su aura límpida despedía un brillo especial que
llegaba no sólo a los que estaban físicamente a su lado sino
también a quienes la veían o escuchaban en los medios de comunicación.
Muchas personas sanaron con las terapias espirituales que
ella enseñó e incluso hubo personas que despertaron del coma
y otros que evitaron una muerte segura.
En un ambiente de paz y armonía, de limpieza espiritual, no
tenía cabida la envidia, el egoísmo, la codicia, la venganza, el
miedo o la ira que eran propios de los malos espíritus. Así fue
como acabaron las guerras, las violaciones, los asesinatos, las
torturas, las enfermedades y las tiranías.
El canal de energía que Lluvia consiguió fue tan poderoso
que el planeta se iluminó. El mundo ya no fue el mismo.
El amor triunfó, las almas gemelas pudieron juntarse y nadie
se empeñó en romper esos lazos de amor. La energía desprendida
era tan intensa que el planeta se convirtió, él mismo, en
canal de energía que iluminaba todo nuestro universo.
Concluida su misión en la Tierra Lluvia decidió retornar a
su hogar, en la dimensión espiritual, junto a aquéllos

que ya habíamos partido y que formábamos parte

de la Comunidad Primigenia.
Tras su paso físico por el planeta el rey de los dioses se redimió
y ya pudo ser feliz con su alma gemela y fundirse con
ella en un solo ser.
Era lo que más ansiaba, recuperar la felicidad perdida que
tenía cuando vivía en armonía y paz con su entorno y lo respetaba,
cuando vivía conectado a la Fuente y recibía de ella
todo lo que necesitaba.
Desde la dimensión espiritual de Nibiru, que es como llamamos
a Sirio, decidimos que había llegado el momento de
continuar con nuestro proyecto puesto que había otros mundos
cuyos habitantes también se encontraban sometidos y necesitaban
de nuestra ayuda.
Efectivamente teníamos trabajo para largo. La vida seguía
su curso y, aquéllos que estábamos preparados, debíamos seguir
el Gran Proyecto, un Gran Proyecto en el que el planeta Tierra
era tan solo un eslabón más de una cadena de mundos a liberar.
Pero esa, esa es otra historia.

 

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